La luz solar ha ocupado durante años un lugar central en las campañas de prevención del cáncer de piel. Sin embargo, diversas investigaciones científicas indican que una exposición moderada y diaria también puede aportar beneficios importantes para la salud, siempre que se eviten las quemaduras.
Esta postura la expuso el escritor y divulgador científico Rowan Jacobsen, autor del libro In Defense of Sunlight: The Surprising Science of Sun Exposure, en una entrevista publicada por Harvard Gazette antes de participar en una charla organizada por la Universidad de Harvard.
Lo que revelan las investigaciones sobre la luz solar
Jacobsen explicó que las campañas de salud pública suelen simplificar sus recomendaciones para proteger a las personas con mayor riesgo de melanoma, especialmente quienes tienen piel muy clara, cabello rubio o pelirrojo y pecas.
No obstante, afirmó que numerosos estudios respaldan que una exposición breve y cotidiana al sol, sin provocar quemaduras, favorece distintos procesos del organismo.
Entre los principales beneficios destacan:
- Ayuda a disminuir la presión arterial.
- Reduce la inflamación en el organismo.
- Estimula la producción natural de vitamina D y otros compuestos bioactivos.
- Favorece un mejor descanso al regular el ritmo circadiano.
- Estimula la liberación de endorfinas relacionadas con el bienestar emocional.
- Se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer distintos al de piel.
Jacobsen añadió que varias investigaciones internacionales han encontrado una asociación entre la exposición moderada al sol y una reducción de entre 10 % y 30 % de la mortalidad por cualquier causa. Aun así, insistió en que estos hallazgos no justifican exponerse hasta sufrir quemaduras solares.
La respuesta al sol cambia según cada persona
El autor también destacó que los efectos de la radiación solar varían entre las personas.
Explicó que quienes tienen piel muy clara presentan un riesgo más elevado de desarrollar melanoma, por lo que deben limitar la exposición directa al sol. En cambio, las personas con piel más oscura suelen enfrentar un riesgo considerablemente menor y pueden obtener mayores beneficios de una exposición moderada.
Otro aspecto que analizó fue la vitamina D. Durante años, millones de personas recurrieron a suplementos con la expectativa de obtener los mismos beneficios que ofrece la exposición solar. Sin embargo, Jacobsen señaló que los grandes ensayos clínicos no demostraron mejoras relevantes en la mayoría de los casos.
El autor sostiene que la piel produce, además de vitamina D, decenas de compuestos con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes cuando recibe radiación solar. Por ello, considera que una cápsula difícilmente reproduce todos los efectos biológicos asociados con la exposición natural al sol.
Jacobsen subrayó que la investigación sobre este tema continúa avanzando y que el objetivo no consiste en promover largas jornadas bajo el sol, sino en recuperar una relación equilibrada con la exposición diaria a la luz natural. En su opinión, disfrutar algunos minutos de sol cada día, sin llegar a quemarse, puede formar parte de un estilo de vida saludable para la mayoría de la población.