Descubrimiento de la plaga más antigua conocida en restos humanos hallados cerca del lago Baikal en Siberia.
Científicos rastrean la plaga más antigua conocida

Científicos rastrean la plaga más antigua conocida

Un hallazgo científico cambió lo que se sabía sobre los orígenes de la plaga que ha acompañado a la humanidad durante milenios. Investigadores internacionales identificaron el brote más antiguo de peste conocido hasta ahora en una comunidad de cazadores y recolectores que habitó la región del lago Baikal, en Siberia, hace aproximadamente 5 mil años.

El descubrimiento, publicado en la revista Nature, desafía la idea de que las grandes enfermedades infecciosas surgieron únicamente con la agricultura y las primeras ciudades. Según el estudio, la bacteria Yersinia pestis ya afectaba a poblaciones humanas mucho antes de la formación de grandes asentamientos.

La plaga apareció antes de las primeras civilizaciones

La investigación fue encabezada por Ruairidh Macleod, especialista en ADN antiguo de la Universidad de Oxford, junto con un equipo internacional liderado por Eske Willerslev, profesor de las universidades de Cambridge y Copenhague.

Los científicos analizaron restos humanos hallados en el yacimiento arqueológico de Ust’-Ida, cerca del lago Baikal. Al estudiar el ADN extraído de dientes con una antigüedad de hasta 5 mil 500 años, detectaron rastros de Yersinia pestis en el 39 por ciento de las muestras examinadas.

Los resultados revelaron que numerosos niños y adolescentes murieron durante aquel brote. Además, los investigadores encontraron el genoma más antiguo de la bacteria identificado hasta ahora.

Niños fueron las principales víctimas del brote

Los análisis mostraron que aquella versión temprana de la bacteria carecía del gen ymt, responsable de permitir la transmisión eficiente mediante pulgas. Por ello, los expertos consideran que la enfermedad se propagó por contacto directo con marmotas infectadas y posteriormente entre personas a través del aire.

Astrid Iversen, investigadora de la Universidad de Oxford y coautora del estudio, explicó que estas cepas antiguas contenían el gen ypm, asociado a respuestas inmunológicas extremadamente intensas. Este mecanismo podría ayudar a explicar por qué la enfermedad afectó especialmente a los menores.

Para Nicolás Rascovan, responsable de la unidad de paleogenómica microbiana del Instituto Pasteur de Francia, el hallazgo demuestra que la plaga circulaba entre comunidades nómadas mucho antes de lo que se pensaba y obliga a replantear el origen y evolución de una de las enfermedades más devastadoras de la historia.

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