La capacidad de lectura profunda entre estudiantes universitarios enfrenta un desafío creciente que comienza a encender alertas en instituciones de educación superior. Diversos académicos advierten que cada vez más jóvenes llegan a la universidad con dificultades para comprender textos extensos, seguir argumentos complejos y desarrollar análisis escritos sólidos.
El debate cobró fuerza tras la publicación de un ensayo del académico estadounidense Tyler Jagt, quien describe una tendencia que ya observan numerosos profesores en distintos países. Según el investigador, el problema ha dejado de ser una percepción aislada para convertirse en un fenómeno respaldado por estudios educativos y evidencia científica.
La lectura pierde terreno frente a nuevas dinámicas digitales
Jagt relata que en uno de sus cursos asignó un artículo académico de 20 páginas, una carga habitual en la educación superior. Sin embargo, ninguno de los estudiantes logró completar la lectura ni comprender adecuadamente los principales argumentos del texto.
Los datos más recientes del National Assessment of Educational Progress (NAEP) refuerzan esta preocupación. La evaluación aplicada en Estados Unidos mostró que durante 2024 la comprensión lectora de estudiantes del último año de preparatoria alcanzó su nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones en 1992.
Además, el 32 por ciento de los alumnos evaluados se ubicó por debajo del nivel básico de lectura, lo que implica dificultades para interpretar información explícita y extraer conclusiones generales de un texto.
Diversos especialistas apuntan al uso constante de teléfonos inteligentes como uno de los factores involucrados. Investigaciones neurocientíficas han encontrado que incluso la simple presencia del celular puede afectar la memoria de trabajo, la concentración y la comprensión sostenida.
Expertos analizan el impacto educativo y social
Otro elemento que genera debate es el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial. Un experimento realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) identificó menor actividad neuronal y una reducción de procesos cognitivos complejos cuando los estudiantes delegan tareas de escritura a sistemas de IA generativa.
Asimismo, especialistas señalan cambios en la educación básica, donde la preparación para exámenes estandarizados ha reducido el tiempo dedicado a la lectura extensa y al análisis profundo de textos.
Tyler Jagt advierte que esta situación puede generar una brecha creciente entre estudiantes con distintas trayectorias educativas. Aquellos provenientes de escuelas con mayor énfasis en la lectura suelen llegar mejor preparados que quienes crecieron en entornos con alta dependencia tecnológica.
Más allá del ámbito académico, investigadores alertan que una menor capacidad de lectura profunda podría afectar la comprensión de información compleja, la participación ciudadana y la toma de decisiones informadas en el futuro.