La capacidad de movimiento de algunas plantas continúa desafiando a la ciencia moderna. Un nuevo estudio internacional reveló cómo la venus atrapamoscas logra cerrar su famosa trampa en cuestión de segundos mediante un mecanismo biológico que hasta ahora no se comprendía completamente.
La investigación, publicada en la revista Science, aporta nuevas evidencias sobre el funcionamiento de Dionaea muscipula, una de las plantas carnívoras más estudiadas del mundo. El trabajo fue liderado por el físico Yoël Forterre y reunió a especialistas en biomecánica, física y biología vegetal.
Durante décadas, los científicos creyeron que el cierre de la trampa dependía principalmente del rápido desplazamiento de agua entre las células de la hoja. Sin embargo, los nuevos hallazgos apuntan hacia una explicación diferente.
Venus atrapamoscas cambia sus paredes celulares
Los investigadores descubrieron que el movimiento se origina cuando una capa específica de células modifica casi instantáneamente las propiedades mecánicas de sus paredes celulares. Este cambio libera energía elástica acumulada y provoca el cierre de los lóbulos que atrapan insectos y arañas.
Para llegar a esta conclusión, el equipo utilizó sistemas de reconstrucción tridimensional y análisis biomecánicos avanzados. Los resultados mostraron que el mecanismo interno de la planta actúa durante tres o cuatro segundos antes del cierre visible de la trampa.
Asimismo, los científicos comprobaron que el transporte de agua a través del tejido vegetal requiere entre 30 y 150 segundos, un tiempo demasiado largo para explicar la rapidez observada en la captura de presas.
Hallazgo podría inspirar nuevas tecnologías
Forterre explicó que este comportamiento representa uno de los cambios mecánicos más rápidos registrados hasta ahora en plantas con pared celular. Según el investigador, la velocidad del proceso supera lo que muchos expertos consideraban posible en organismos vegetales.
Jacques Dumais, especialista en biomecánica vegetal de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, consideró que el estudio conecta por primera vez toda la secuencia que va desde la detección de una presa hasta su captura. Además, destacó que la planta alcanza velocidades comparables a las de algunos animales pese a no contar con músculos ni sistema nervioso.
Los autores creen que el descubrimiento podría servir de inspiración para el desarrollo de robots blandos, materiales inteligentes y músculos artificiales. Aunque la investigación identificó el mecanismo físico que activa la trampa, todavía queda pendiente esclarecer el proceso molecular exacto que desencadena este extraordinario movimiento de la venus atrapamoscas.