La política educativa en Sinaloa avanza con una orientación centrada en las personas. El Gobierno del Estado definió al humanismo y la inclusión como ejes rectores para fortalecer el acceso, la permanencia y el aprendizaje del alumnado en todos los niveles. La estrategia apunta a reducir brechas y responder a contextos sociales diversos.
Este enfoque prioriza el bienestar y la formación integral. Las acciones planteadas buscan que la escuela sea un espacio de respeto, equidad y convivencia, donde cada estudiante encuentre condiciones para desarrollarse académica y socialmente. La educación se concibe como un derecho que debe atender distintas realidades.
La agenda estatal incorpora medidas para robustecer a la comunidad escolar y mejorar entornos de aprendizaje. Al colocar al estudiante en el centro del proceso, la política pública promueve una educación pertinente, con sentido social y acompañamiento a quienes enfrentan mayores desventajas.
Educación humanista e inclusión como política pública
El modelo educativo impulsado en Sinaloa atiende la diversidad cultural, social y económica del estado. La inclusión se materializa en programas que amplían oportunidades y consideran trayectorias educativas distintas, con énfasis en la igualdad desde la educación básica.
Asimismo, la estrategia fomenta la participación de docentes, familias y comunidades. Esta corresponsabilidad fortalece el vínculo escuela-sociedad y favorece aprendizajes con mayor arraigo local. De igual manera, el enfoque humanista guía prácticas que refuerzan valores, respeto y cohesión.
La consolidación de estos ejes refleja una visión educativa orientada al bienestar colectivo. Al priorizar humanismo e inclusión, Sinaloa avanza hacia un sistema que busca mejorar resultados académicos y fortalecer la convivencia y el desarrollo integral del estudiantado.
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