Pedro Valenzuela maestro Montessori acompañando la transición de educación infantil a primaria en España.
Cuando termina la educación infantil el contexto social ya aprieta mucho

Cuando termina la educación infantil el contexto social ya aprieta mucho

En España, el cambio de etapa educativa supone un momento decisivo. El maestro y guía Montessori Pedro Valenzuela advierte que al finalizar la educación infantil los niños ya entran en un entorno social que “aprieta mucho”, y que este hecho exige una mirada pedagógica distinta. Su propuesta pone el foco en acompañar la transición con respeto al ritmo del niño y en contextualizar su aprendizaje frente a presiones externas.

Valenzuela sostiene que cuando concluye el ciclo de educación infantil se instaura un sistema escolar más rígido, con evaluaciones tempranas, expectativas académicas y uniformidad que pueden tensionar al niño. Además, subraya que el contexto social —familia, tecnología, cultura digital— entra con fuerza en el aula, lo que exige estrategias adaptadas y flexibles. En este sentido su formación en el método Montessori le permite enfatizar que el niño debe seguir siendo el eje del proceso, incluso en etapas posteriores.

Acompañamiento respetuoso del desarrollo

Según el educador, la clave está en asegurar que los niños cuenten con entornos preparados para que puedan «ser niños» antes de asumir roles escolares tradicionales; de igual manera, los docentes requieren formación para reconocer y responder a las señales de desgaste o frustración que genera entrar a primaria. Valenzuela recalca que forzar procesos o adelantar etapas puede generar rechazo al aprendizaje y afectar la autoestima del niño.

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El maestro también alude al peso de la «presión social» que acompaña a la escuela: calendarios más estrictos, expectativas de rendimiento, la presencia temprana de pantallas y la atención dividida. En consecuencia, plantea que los centros educativos deben mantener espacios de autonomía, exploración y descubrimiento aunque se encuentren ya en primaria. En un dato reciente, menciona que muchos niños de seis u ocho años viven su primera evaluación formal en un clima que no consideran, y eso incide en su motivación.

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