Un equipo internacional de científicos descubrió una enorme anomalía térmica en el interior de Marte, donde una región del manto alcanza temperaturas entre 200 y 400 grados Celsius superiores a las del resto del planeta. El hallazgo podría ayudar a explicar cómo evolucionó el planeta rojo y por qué perdió las condiciones que permitían la presencia de agua en su superficie.
La investigación, publicada en la revista Nature, utilizó información recopilada durante aproximadamente 16 años por tres naves espaciales. Los especialistas aplicaron una técnica que permite estudiar las profundidades planetarias sin necesidad de perforar su superficie.
Cómo descubrieron el calor oculto en Marte
El estudio, dirigido por Alexander Byrne, de la Universidad de Arizona, contó con la participación de Harriet Lau y Nick Wagner, investigadores de la Universidad de Brown.
Para identificar la anomalía, el equipo utilizó una técnica llamada tomografía de mareas, que analiza las pequeñas deformaciones que experimentan los planetas debido a las fuerzas gravitacionales.
Cuando el planeta rojo recorre su órbita alrededor del Sol, la gravedad solar comprime y estira ligeramente su estructura. Como su trayectoria no es perfectamente circular, la intensidad de estas fuerzas cambia durante el año marciano.
Estas deformaciones provocan pequeñas variaciones gravitacionales que afectan la velocidad de los satélites. Al medirlas, los investigadores pueden obtener información sobre las propiedades físicas del interior planetario.
Los resultados indican que el hemisferio sur presenta una rigidez aproximadamente 20% menor que el hemisferio norte, una diferencia que los científicos relacionan con temperaturas más elevadas en el manto.
Dos teorías podrían explicar la anomalía térmica
Aunque los investigadores identificaron la diferencia de temperatura, todavía desconocen su origen.
Una hipótesis plantea que un enorme objeto impactó el hemisferio norte durante las primeras etapas de formación del planeta. Ese acontecimiento pudo alterar su estructura interna y dejar efectos que permanecen hasta la actualidad.
La segunda posibilidad señala que el hemisferio sur posee una corteza más gruesa, capaz de funcionar como una capa aislante que conserva el calor del manto.
Ambas explicaciones siguen abiertas y requieren nuevas investigaciones para determinar cuál describe mejor la evolución planetaria.
Nick Wagner destacó que comprender estas diferencias también podría aportar información sobre las condiciones que permitieron la existencia de agua líquida en el pasado.
Además, los científicos consideran que la anomalía podría involucrar diferencias en la composición del interior, además de las variaciones térmicas.
La técnica ya permitió estudiar grandes estructuras profundas bajo el océano Pacífico y África, utilizando mediciones de estaciones GPS terrestres.
Ahora, el equipo busca extender sus investigaciones a la Luna y profundizar en el origen de la anomalía detectada en Marte.
El descubrimiento demuestra que los satélites existentes pueden revelar características internas de otros mundos y ofrecer nuevas pistas sobre los procesos que determinaron su formación.