Los esfuerzos internacionales para proteger la biodiversidad avanzan lentamente, mientras miles de especies amenazadas continúan sin una protección adecuada. Un nuevo informe de la Universidad de Yale advierte que la expansión de las áreas naturales protegidas durante el último año produjo resultados limitados, especialmente en los ecosistemas terrestres.
El análisis, elaborado por la iniciativa Map of Life del Centro de Biodiversidad y Cambio Global de Yale, revela que casi la mitad de las especies evaluadas presentan importantes deficiencias de conservación. Aunque la protección marina registró algunos avances, los investigadores consideran urgente mejorar las estrategias internacionales.
Áreas protegidas muestran avances limitados en biodiversidad
El informe de 2026 evaluó la protección de los hábitats de aproximadamente 34,000 especies de vertebrados terrestres, entre anfibios, aves, mamíferos y reptiles. También examinó 45,000 especies de árboles y 13,000 especies de peces y mamíferos marinos.
Los resultados muestran que una de cada cinco especies de vertebrados terrestres habita zonas con una representación muy deficiente dentro de las áreas protegidas.
La situación resulta todavía más preocupante entre las especies probablemente amenazadas, donde la proporción aumenta a una de cada tres.
En los ecosistemas marinos, una de cada 12 especies de peces y mamíferos permanece prácticamente desprotegida. Entre las especies probablemente amenazadas, la cifra alcanza una de cada ocho.
Walter Jetz, profesor de ecología y biología evolutiva de Yale y director del centro, señaló que los avances en la conservación oceánica ofrecen algunas señales positivas. Sin embargo, expresó preocupación por la falta de mejoras significativas en los ecosistemas terrestres.
Por su parte, Alex Killion, director ejecutivo del centro, explicó que ampliar la superficie protegida no garantiza mejores resultados. Las autoridades también deben seleccionar estratégicamente las zonas que necesitan mayor protección.
La meta mundial de proteger el 30% del planeta para 2030
La publicación coincide con la decimoséptima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas, celebrada del 19 al 30 de octubre en Ereván, Armenia.
Durante este encuentro, los países revisan sus compromisos internacionales de conservación, incluida la iniciativa conocida como 30 por 30, que busca proteger el 30% de las superficies terrestres y marinas para 2030.
Para evaluar los avances, los investigadores utilizaron el Índice de Protección de Especies (SPI), una herramienta que permite determinar si las áreas protegidas realmente conservan los hábitats necesarios para la supervivencia de las especies.
El informe también identificó mejoras en la conservación terrestre en Omán, la Polinesia Francesa y Uzbekistán. En el ámbito marino, destacó avances en la Polinesia Francesa, Sri Lanka y Dinamarca.
Estos resultados demuestran que algunas estrategias funcionan, aunque sus beneficios todavía no alcanzan a una proporción suficiente de especies.
Los investigadores insisten en que los gobiernos deben aprovechar la información científica para identificar los ecosistemas más vulnerables y orientar mejor sus decisiones.
A medida que se acerca 2030, Yale advierte que proteger la biodiversidad requiere algo más que aumentar el número de reservas naturales. La prioridad debe ser garantizar que esas áreas conserven efectivamente los hábitats de las especies, especialmente de aquellas que enfrentan mayores riesgos.