Especialistas de la UNAM explican cómo el duelo invisible afecta la salud emocional tras perder una mascota, una amistad, un empleo o enfrentar una enfermedad
Duelo invisible, el dolor que muchas personas viven en silencio

Duelo invisible, el dolor que muchas personas viven en silencio

Perder una mascota, quedarse sin empleo o terminar una amistad puede provocar un dolor profundo que otras personas no siempre comprenden. Estas experiencias forman parte del duelo invisible, un proceso emocional que surge cuando el entorno minimiza una pérdida o no reconoce su importancia.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que la falta de reconocimiento social puede llevar a quienes atraviesan estas situaciones a ocultar sus sentimientos, cuestionar sus propias emociones y enfrentar dificultades para recuperarse.

Qué es el duelo invisible y cuáles son sus causas

Mariana Rodríguez Lugo, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que las pérdidas invisibles o desautorizadas aparecen cuando la sociedad no considera legítimo el sufrimiento que generan determinadas experiencias.

Entre los ejemplos más frecuentes se encuentran la muerte de animales de compañía, las pérdidas gestacionales, las rupturas sentimentales, la pérdida del empleo y el diagnóstico de enfermedades que modifican la vida cotidiana.

También pueden presentarse cuando una persona pierde una amistad importante o enfrenta cambios en su relación con un familiar que padece alguna condición neurodegenerativa, como la demencia.

Erika Gutiérrez Martínez, académica de la Facultad de Psicología, señala que la falta de apoyo dificulta expresar los sentimientos. Incluso puede provocar que las personas terminen invalidando su propio sufrimiento.

Las consecuencias abarcan tristeza, culpa, vergüenza, enojo y agotamiento. Además, el estrés asociado con estas experiencias puede afectar la atención, la memoria y la capacidad para resolver problemas.

Los especialistas identifican señales de alerta cuando alguien abandona actividades que antes disfrutaba, se aísla, pierde el apetito o descuida su bienestar personal.

Cómo afrontar una pérdida que otros no comprenden

Las académicas destacan que reconocer las emociones representa el primer paso para procesar una pérdida. Cada persona necesita tiempos diferentes y no existe un plazo universal para superar la tristeza.

Rodríguez Lugo recomienda buscar acompañamiento entre familiares, amistades y personas que hayan atravesado experiencias similares. También considera importante acudir con profesionales de salud mental cuando resulte necesario.

Mantener hábitos de autocuidado, como alimentarse adecuadamente, realizar actividad física y conservar ciertas rutinas, puede ayudar durante este proceso.

Los testimonios de estudiantes universitarios muestran cómo estas situaciones afectan distintas etapas de la vida.

Abdiel Baruch Martínez Ruiz, alumno de Ingeniería, relató que recibir el diagnóstico de una enfermedad que provoca pérdida permanente de cabello afectó su autoestima y su experiencia universitaria.

Por su parte, Aura Xally Gómez López, estudiante de Ciencias Políticas y Sociales, enfrentó la ruptura de una amistad de tres años. Durante ese periodo recibió comentarios que minimizaban su tristeza.

Otros estudiantes compartieron experiencias relacionadas con la pérdida del empleo y la muerte de mascotas que consideraban integrantes de su familia.

Estas historias muestran que el duelo no depende únicamente de la muerte de una persona. También puede surgir cuando desaparecen vínculos, proyectos o aspectos importantes de la identidad.

Las especialistas subrayan que acompañar a alguien implica escuchar sin juzgar ni imponer tiempos de recuperación. Reconocer el dolor, incluso cuando no resulta evidente para los demás, constituye una parte esencial del bienestar emocional.

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