La materia oscura constituye uno de los mayores misterios de la astronomía. Aunque no emite ni refleja luz, su influencia gravitacional permite estudiar cómo se distribuye la masa en el universo.
Un equipo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí participará en investigaciones vinculadas con el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA.
El proyecto, coordinado por Octavio Valenzuela Tijerino, del Instituto de Astronomía de la UNAM, contempla desarrollar herramientas de inteligencia artificial para analizar imágenes del espacio y obtener nuevas pistas sobre la naturaleza de la materia oscura.
La UNAM integra a científicos en el estudio de la materia oscura
La investigación utilizará un fenómeno conocido como lente gravitacional, que ocurre cuando la gravedad de un objeto masivo modifica la trayectoria de la luz procedente de otro cuerpo situado detrás de él.
Esta distorsión genera imágenes en forma de arcos o anillos que permiten calcular cómo se distribuye la materia, incluso aquella que resulta invisible para los telescopios.
Regina Ramírez Ibáñez, estudiante de maestría en Astrofísica de la UNAM, explicó que medir estas alteraciones ayuda a reconstruir la distribución de masa responsable de deformar el espacio.
El equipo mexicano buscará identificar pequeñas estructuras de materia oscura mediante el análisis de estas imágenes.
De acuerdo con Valenzuela Tijerino, la materia oscura representa aproximadamente el 85 % de toda la materia del universo, aunque su composición continúa siendo desconocida.
La inteligencia artificial facilitará la interpretación de los datos que genere el nuevo observatorio espacial.
El telescopio Roman permitirá observar millones de galaxias
El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, lanzado por la NASA el 30 de agosto, cuenta con un instrumento principal denominado Wide Field Instrument (WFI).
Su campo de visión es aproximadamente 100 veces mayor que el del Telescopio Espacial Hubble, lo que permitirá observar regiones mucho más extensas del cielo con gran detalle.
Durante su vida útil, el observatorio podrá medir la luz de alrededor de mil millones de galaxias y generar mapas para estudiar la materia y la energía oscuras.
También investigará planetas fuera del Sistema Solar mediante diferentes técnicas de observación.
Entre sus instrumentos destaca un coronógrafo, diseñado para bloquear la intensa luz de las estrellas y facilitar la observación de planetas cercanos a ellas.
José Antonio de Diego Onsurbe, investigador del Instituto de Astronomía, señaló que Roman complementará las observaciones del Hubble, el satélite Euclid y el Observatorio Rubin.
Por su parte, Juan de Dios Rojas Olvera, estudiante de doctorado de la UNAM, destacó que las lentes gravitacionales permiten investigar la estructura de la materia oscura a escalas pequeñas.
La participación mexicana contribuirá al desarrollo de herramientas para interpretar la enorme cantidad de información astronómica que producirá Roman y avanzar en el conocimiento de la composición del universo.