Premio Nobel de Física 2026 otorgado a Francis Halzen por sus investigaciones sobre neutrinos cósmicos
Francis Halzen gana el Premio Nobel de Física 2026

Francis Halzen gana el Premio Nobel de Física 2026

El universo guarda secretos que la luz no siempre permite descubrir. Algunas de sus manifestaciones más extremas pueden estudiarse gracias a partículas diminutas que atraviesan la materia casi sin dejar rastro.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Física 2026 al científico belga Francis Halzen, de 82 años, por sus contribuciones al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía procedentes del espacio.

Su trabajo abrió una nueva forma de estudiar fenómenos cósmicos, como los agujeros negros supermasivos y el colapso de estrellas.

Premio Nobel de Física reconoce el estudio de neutrinos

Los neutrinos son partículas subatómicas que atraviesan constantemente nuestro planeta y nuestros cuerpos. Debido a que interactúan muy poco con la materia, detectarlos representa un enorme desafío científico.

En 1988, Halzen comenzó a desarrollar una propuesta para identificar estas partículas mediante los destellos de luz que pueden producir al interactuar con el hielo.

La idea dio origen a IceCube, un observatorio construido bajo la superficie antártica, cerca del Polo Sur.

Entre 2004 y 2010, equipos internacionales instalaron más de 5,000 detectores en el hielo, hasta cubrir un volumen aproximado de un kilómetro cúbico.

El proyecto alcanzó uno de sus mayores logros en 2013, cuando identificó 28 neutrinos de origen cósmico, distintos de los producidos por el Sol.

Este descubrimiento demostró que era posible estudiar el universo mediante partículas y no únicamente a través de la luz captada por los telescopios tradicionales.

IceCube abrió una nueva ventana para explorar el universo

La importancia del observatorio radica en que los neutrinos pueden transportar información sobre fenómenos cósmicos extremadamente energéticos.

A diferencia de la luz, estas partículas atraviesan grandes cantidades de materia sin sufrir alteraciones importantes, lo que permite investigar regiones difíciles de observar.

El desarrollo de IceCube también destacó por su dimensión internacional. Su construcción costó 279 millones de dólares y actualmente reúne investigadores de 14 países.

Entre los científicos que contribuyeron a sus primeras bases teóricas figura el español Enrique Zas, quien trabajó con Halzen a finales de la década de 1980.

El avance también impulsó otros proyectos, como KM3NeT, un observatorio submarino instalado en el Mediterráneo. En 2025, este experimento detectó un neutrino con una energía sin precedentes.

IceCube continuará ampliando sus capacidades mediante una nueva generación de detectores, con el objetivo de identificar más partículas y estudiar sus posibles fuentes.

El reconocimiento a Halzen destaca una transformación fundamental de la astronomía: el universo ya no se observa solamente mediante la luz, sino también a través de las partículas que produce.

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