Una aplicación pensada para registrar carreras y recorridos en bicicleta está encontrando un uso inesperado en el mercado inmobiliario. Algunos compradores y profesionales del sector recurren a Strava para observar qué tan activa es una zona antes de elegir dónde vivir.
La clave está en su Global Heatmap o mapa de actividad global. Esta herramienta reúne actividades públicas de millones de usuarios y permite identificar las calles, parques, senderos y rutas que concentran movimientos de corredores, ciclistas y personas que realizan otras actividades físicas.
La tendencia llamó la atención después de que profesionales inmobiliarios probaran una idea que circulaba en redes sociales: las áreas con mayor actividad en estos mapas parecían coincidir, en algunos casos, con barrios de precios elevados.
Strava ofrece otra forma de observar un barrio
Real Estate Magazine documentó recientemente una prueba realizada con Edmonton, Canadá. Al consultar el mapa, la zona de River Valley destacó por su intensa actividad, precisamente en un área que ya despertaba interés dentro del mercado inmobiliario.
Esto no significa que el mapa permita conocer cuánto vale una vivienda. Su utilidad está en mostrar un elemento que normalmente resulta difícil apreciar en un anuncio inmobiliario: cómo utilizan las personas las calles y los espacios públicos de una comunidad.
Alguien interesado en comprar una casa podría revisar los alrededores y detectar cuáles son las rutas más utilizadas para correr, caminar o andar en bicicleta. De esta manera obtiene una perspectiva complementaria antes de visitar personalmente la zona.
La propia plataforma explica que el Global Heatmap utiliza actividad pública agregada del último año y se actualiza cada mes. Además, señala que esta función resulta útil precisamente para explorar una ciudad o un barrio desconocido.
Un mapa que también tiene límites
Sin embargo, una zona más iluminada en el mapa no significa automáticamente que sea más segura, tenga mejores servicios o posea viviendas más costosas.
La intensidad del mapa cambia según el nivel de acercamiento y refleja principalmente la concentración relativa de actividades registradas. También existe un sesgo evidente: únicamente aparecen datos aportados por usuarios de la plataforma que permiten incluir sus actividades públicas.
Por ello, estos mapas pueden complementar otros indicadores como transporte, servicios, áreas verdes, tiempos de traslado o infraestructura peatonal, pero no sustituirlos.
El fenómeno muestra cómo los datos generados para una finalidad pueden adquirir nuevos usos. Una herramienta diseñada para descubrir dónde entrenan otros deportistas empieza así a ofrecer una ventana diferente para conocer un vecindario antes de tomar una decisión tan importante como comprar una vivienda.