Muñecas realizando ejercicios de fuerza y movilidad para prevenir lesiones
Muñecas fuertes pueden ayudar a conservar autonomía al envejecer

Muñecas fuertes pueden ayudar a conservar autonomía al envejecer

Las muñecas combinan fuerza, flexibilidad y precisión gracias a una compleja estructura formada por ocho pequeños huesos carpianos, los dos huesos largos del antebrazo y las bases de los cinco metacarpianos. Ligamentos, músculos y articulaciones trabajan en conjunto para mantener este delicado equilibrio.

Esta estructura participa constantemente en actividades cotidianas como escribir en una computadora, utilizar herramientas, practicar deportes o simplemente abrir una puerta. Sin embargo, suele pasar inadvertida hasta que aparece el dolor, y algunas lesiones sufridas durante la juventud pueden provocar problemas décadas después.

Las muñecas pueden resentir lesiones muchos años después

Andrew Abadeer, profesor de la Universidad del Sur de Florida, explica que alterar ese equilibrio puede favorecer el desarrollo de artritis. Lesiones, envejecimiento y movimientos manuales repetitivos pueden afectar cartílagos, huesos y ligamentos.

Sara Larsson, investigadora de rehabilitación de la Universidad de Lund, señala que incluso una caída sobre una mano extendida o movimientos repetitivos pueden generar consecuencias. Algunas personas aparentemente se recuperan y desarrollan problemas 20 años después.

La artritis de esta articulación podría afectar hasta a uno de cada siete estadounidenses. Además del dolor, puede dificultar actividades cotidianas como vestirse o cortar alimentos.

Su estado también aporta información sobre la salud general. Aproximadamente la mitad de los pacientes con artritis reumatoide experimenta inicialmente síntomas en esta zona antes de que aparezcan en otras articulaciones.

Una mayor fuerza de agarre durante la vejez también se relaciona con menor fragilidad, riesgo de caídas y pérdida de independencia.

Ejercicios sencillos pueden ayudar a protegerlas

Larsson recomienda fortalecer toda la extremidad superior. Unos hombros débiles pueden trasladar una carga adicional hacia las articulaciones inferiores, mientras músculos más fuertes ayudan a distribuir el esfuerzo.

Otra opción consiste en apretar una pelota terapéutica, masilla de rehabilitación o una pelota de tenis durante cinco a 10 segundos. Este ejercicio fortalece músculos flexores y extensores del antebrazo relacionados con la estabilidad articular.

También pueden realizarse movimientos controlados de flexión y extensión con resistencia moderada. La carga progresiva fortalece músculos y puede estimular la adaptación del tejido óseo.

Los movimientos de pronación y supinación, que consisten en girar lentamente la palma hacia abajo y hacia arriba, ayudan a conservar el rango de movimiento y la funcionalidad.

Para estos ejercicios, Larsson propone tres series de 10 repeticiones, tres o cuatro veces por semana. La resistencia debe adaptarse a las capacidades individuales.

La alimentación también influye. Jaehon Kim, cirujano ortopédico de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, destaca alimentos ricos en calcio y otros minerales como parte de la prevención de la osteoporosis.

Quienes tengan lesiones o enfermedades previas deben consultar a un profesional antes de iniciar ejercicios nuevos. Si aparece dolor durante su realización, la recomendación es detenerse y buscar valoración médica.

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