Producir frío utilizando el calor del sol parece contradictorio, pero investigadores estudian precisamente esa posibilidad para desarrollar nuevas alternativas de desalación. La propuesta combina energía renovable, refrigeración y un proceso basado en la formación controlada de hielo.
Especialistas y estudiantes analizaron esta tecnología durante la Escuela-taller “Desalación por congelación y refrigeración solar: del sol al agua desalinizada”, realizada los días 24 y 25 de agosto en el Centro Universitario de Tonalá.
Participaron investigadores de la UNAM, UABC, CIMAV, Universidad de La Rochelle, UAEM y Universidad Autónoma de Campeche.
El agua pierde gran parte de sus sales al convertirse en hielo
Beatriz Castillo Téllez, investigadora participante, explicó que la propuesta responde tanto a dificultades de disponibilidad como al elevado consumo energético de diferentes tecnologías de desalación.
Cuando un líquido salino comienza a congelarse, sus moléculas forman cristales de hielo, mientras gran parte de las sales permanece concentrada en la fracción todavía líquida. Separar esos cristales, lavarlos y derretirlos permite obtener un producto con menor concentración salina.
Llevar el principio a una tecnología eficiente resulta más complejo. Los investigadores deben controlar el crecimiento de los cristales y evitar que la salmuera quede atrapada en ellos.
Además, la separación y el lavado necesitan realizarse sin elevar demasiado el consumo energético. El proyecto combina modelación, simulaciones y experimentos antes de avanzar hacia el diseño y validación de prototipos.
Refrigeración solar para reducir el consumo energético
Otro componente consiste en aprovechar energía solar térmica para generar parte del frío necesario. En lugar de depender exclusivamente de sistemas convencionales de refrigeración eléctrica, los investigadores estudian equipos capaces de utilizar el calor solar.
La viabilidad depende de numerosos factores. Entre ellos aparecen la eficiencia de la refrigeración, el bombeo, el lavado del hielo, la recuperación del frío y el tamaño de las instalaciones.
Por ello, la desalación mediante congelación no garantiza automáticamente un menor gasto energético. Las pruebas deberán establecer en qué condiciones puede resultar técnica, ambiental y económicamente conveniente.
Una posible aplicación estaría en regiones costeras o comunidades aisladas con abundante radiación solar. Sin embargo, cada proyecto tendría que considerar las características sociales, ambientales y económicas del territorio.
El encuentro también tuvo un componente educativo. Participaron principalmente estudiantes vinculados con ingeniería en Energía, ciencias del agua y la energía, y Geología.
Durante las jornadas abordaron refrigeración solar, energía solar térmica, desalación renovable y congelación. Castillo Téllez destacó que estos proyectos permiten trasladar conocimientos como termodinámica y transferencia de calor hacia desafíos concretos con implicaciones sociales.