Amnesia infantil y formación de recuerdos durante los primeros años
Amnesia infantil, el misterio de nuestros primeros recuerdos

Amnesia infantil, el misterio de nuestros primeros recuerdos

Aprendemos a caminar, pronunciamos nuestras primeras palabras y vivimos experiencias completamente nuevas durante los primeros años. Sin embargo, al llegar a la edad adulta, prácticamente ninguno de esos acontecimientos permanece como un recuerdo consciente.

Los científicos denominan amnesia infantil a esta incapacidad para recordar acontecimientos específicos de los primeros años. Durante décadas, una de las principales explicaciones sostuvo que los bebés simplemente no podían formar esos recuerdos.

Nick Turk-Browne, profesor de Psicología y Neurocirugía de la Universidad de Yale, explica que existen dos posibilidades centrales: los recuerdos se forman pero después resulta imposible recuperarlos, o el cerebro infantil todavía no puede crearlos.

Amnesia infantil podría ocurrir después de formar recuerdos

Una explicación tradicional apunta al hipocampo, región cerebral fundamental para crear nuevos recuerdos. Esta estructura aumenta a más del doble de su tamaño durante la infancia, por lo que se consideraba que su desarrollo incompleto impedía almacenar experiencias.

Una investigación dirigida por Turk-Browne aporta evidencia que cuestiona esa hipótesis. Los científicos estudiaron a 26 bebés de entre cuatro meses y dos años mientras observaban diferentes imágenes y un equipo registraba la actividad de sus hipocampos.

Después presentaron una fotografía conocida junto con otra nueva. Los investigadores analizaron los movimientos oculares para determinar cuál captaba más su atención.

Cuando el hipocampo mostraba mayor actividad durante la primera exposición, aumentaba la probabilidad de que el bebé reconociera posteriormente la imagen. La relación resultó especialmente clara entre los mayores de 12 meses.

Los resultados sugieren que alrededor del primer año el hipocampo ya puede codificar algún tipo de memoria. La siguiente pregunta consiste en descubrir qué sucede después con esa información.

¿Los recuerdos desaparecen o quedan inaccesibles?

Un experimento publicado en 2023 aporta una posibilidad interesante. Ratones que aprendieron a recorrer un laberinto durante sus primeras etapas olvidaron posteriormente la tarea. Sin embargo, los investigadores consiguieron recuperar aquella información activando artificialmente regiones del hipocampo involucradas en el aprendizaje original.

Todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Catherine Loveday, profesora de Neuropsicología de la Universidad de Westminster, considera que los niños pequeños sí producen recuerdos que posteriormente desaparecen o dejan de ser accesibles.

Un niño puede, por ejemplo, contar algo sucedido en la guardería y años después no conservar ningún recuerdo consciente de aquella experiencia.

Existe otra dificultad: determinar si nuestros supuestos primeros recuerdos realmente ocurrieron como los recordamos. La memoria funciona mediante reconstrucciones. Fotografías, relatos familiares y otros datos pueden proporcionar suficiente información para que el cerebro construya una escena que se perciba como auténtica.

Por ello, recordar aparentemente una experiencia de la etapa de bebé no demuestra necesariamente que ese recuerdo haya permanecido intacto desde entonces.

Las nuevas investigaciones trasladan así el misterio desde la capacidad de crear recuerdos hacia su conservación y recuperación. Comprender este proceso también podría revelar cómo las experiencias tempranas participan en la construcción de nuestra memoria y nuestra identidad, incluso cuando ya no podemos evocarlas conscientemente.

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