Una nueva generación de smart glasses comienza a extenderse mientras crecen las preocupaciones sobre su capacidad para grabar discretamente a otras personas. A pesar de las controversias, algunas de las mayores compañías tecnológicas preparan productos para un mercado que podría alcanzar decenas de millones de usuarios.
Uno de los principales problemas aparece cuando alguien graba a desconocidos sin informarles. Algunos usuarios de los lentes Ray-Ban de Meta han publicado videos de mujeres abordadas en playas, tiendas o calles, quienes descubrieron las grabaciones después de que circularan ampliamente en internet.
Las posibilidades legales para impedir estas prácticas resultan limitadas en lugares donde fotografiar o grabar en espacios públicos constituye generalmente una actividad permitida.
Smart glasses de Meta lideran un mercado en expansión
Los Ray-Ban desarrollados por Meta y EssilorLuxottica concentran más del 80% del mercado de lentes inteligentes o con inteligencia artificial. Según la propia compañía, ya se han vendido siete millones de pares.
Su apariencia resulta similar a la de unos lentes convencionales, pero incorporan una pequeña cámara en la montura y altavoces en las patillas. Un toque permite comenzar a grabar o tomar fotografías.
Esa discreción también ha generado controversias. Trabajadores en Kenia encargados de revisar videos para entrenar sistemas de inteligencia artificial denunciaron haber recibido material explícito, incluidos actos sexuales y escenas dentro de baños.
Propietarios de los dispositivos presentaron posteriormente dos demandas: unos aseguraron desconocer que determinadas imágenes hubieran quedado grabadas y otros afirmaron no saber que terceros podían revisarlas. Meta sostiene que sus términos de servicio informan sobre la posibilidad de revisión humana en determinadas circunstancias.
La compañía también recomienda respetar a quienes no quieran aparecer en grabaciones y apagar los dispositivos en espacios sensibles. Su portavoz Tracy Clayton señaló que existen equipos dedicados a combatir usos indebidos, aunque afirmó que la responsabilidad final corresponde al usuario.
Apple, Google y Snap también preparan sus apuestas
El crecimiento del sector continuará. Apple estaría desarrollando sus propios lentes inteligentes, mientras Snap anunció una nueva generación de Specs y Google prepara otro intento después del fracaso comercial de Google Glass.
Los investigadores calculan que hasta 100 millones de personas podrían adquirir dispositivos de este tipo durante los próximos años. Su expansión complicaría el cumplimiento de prohibiciones de grabación en hospitales, tribunales, museos, cines y baños.
También preocupa la posibilidad de incorporar reconocimiento facial. Según diversas informaciones, Meta estudia integrar esta tecnología, lo que permitiría no solo grabar discretamente a una persona, sino también identificarla.
Los dispositivos también ofrecen ventajas cotidianas. Permiten escuchar música sin aislarse completamente del entorno, responder llamadas y tomar fotografías sin sacar el teléfono. Sin embargo, usuarios como el consultor Mark Smith reconocen que la pequeña luz que indica una grabación puede resultar difícil de distinguir durante el día.
La aceptación social tampoco está garantizada. Bromas grabadas sin consentimiento y otros usos invasivos ya provocan rechazo, mientras algunos especialistas comparan el escenario con los problemas de privacidad que contribuyeron al fracaso de Google Glass.
La industria tecnológica apuesta así por convertir los lentes inteligentes en una nueva categoría de consumo masivo, pero su éxito dependerá también de cómo empresas, reguladores y usuarios resuelvan un problema fundamental: cómo utilizar cámaras prácticamente invisibles sin convertir los espacios cotidianos en lugares donde cualquiera pueda sentirse permanentemente observado.