Ingeniería de sueños busca influir en lo que soñamos
Ingeniería de sueños abre la puerta a moldear los sueños

Ingeniería de sueños abre la puerta a moldear los sueños

Durante siglos, los seres humanos han intentado comprender los sueños, pero ahora algunos científicos investigan la posibilidad de influir deliberadamente en ellos. La llamada ingeniería de sueños utiliza estímulos introducidos mientras una persona se duerme para orientar el contenido de sus experiencias nocturnas.

Los primeros estudios sugieren que estas técnicas podrían tener aplicaciones relacionadas con el aprendizaje, la creatividad y el tratamiento de experiencias traumáticas, aunque su desarrollo también abre interrogantes sobre los límites éticos de intervenir en un espacio tan privado.

El escritor y artista estadounidense Will Dowd experimentó con la incubación de sueños después de que una enfermedad degenerativa afectara su capacidad para leer, así como su movilidad. Mediante grabaciones de poemas reproducidas mientras se dormía, comenzó a experimentar sueños especialmente vívidos que posteriormente utilizó como material creativo.

Ingeniería de sueños utiliza estímulos antes de dormir

La idea de provocar determinados sueños tiene antecedentes históricos. Culturas de la antigua Grecia y Tailandia ya recurrían a espacios destinados a buscar orientación mediante experiencias oníricas.

El interés científico moderno aumentó a principios de este siglo cuando Robert Stickgold, profesor de Harvard, observó que personas que habían jugado Tetris veían figuras cayendo mientras comenzaban a dormirse. El fenómeno recibió el nombre de “efecto Tetris” y mostró que las experiencias previas podían influir en ese contenido.

Actualmente, Adam Haar Horowitz, científico cognitivo vinculado con Harvard y el MIT, trabaja con tecnologías diseñadas para intervenir de manera más precisa.

Uno de estos dispositivos es Dormio, que monitorea señales fisiológicas y reproduce indicaciones verbales cuando detecta que una persona entra en el estado hipnagógico, situado entre la vigilia y el sueño. En un estudio, más del 70% de los participantes afirmó haber soñado con el tema sugerido mediante el dispositivo.

De los posibles tratamientos al debate sobre la privacidad

Los investigadores también estudian posibles aplicaciones terapéuticas. Mare Lucas sufrió durante años pesadillas después de la muerte de su hijo adolescente, pero tras una cirugía por cáncer de mama experimentó bajo anestesia una serie de sueños reconfortantes sobre él y asegura que no ha vuelto a tener pesadillas durante dos años y medio.

Un equipo de la Universidad de Stanford investiga experiencias similares. Pilleriin Sikka explica que la anestesia no equivale al sueño convencional, aunque algunos pacientes describen sueños positivos que podrían generar efectos terapéuticos cuando el despertar ocurre lentamente.

Los científicos exploran si este conocimiento podría utilizarse algún día contra el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad o la depresión.

Sin embargo, también existen preocupaciones comerciales. En 2021, Coors desarrolló una campaña que animaba a las personas a observar determinadas imágenes antes de dormir para estimular sueños asociados con la marca.

Stickgold y Haar Horowitz criticaron públicamente ese experimento al considerar que el sueño representa uno de los últimos espacios de privacidad. Otros especialistas, como Deirdre Barrett, creen que la capacidad actual para manipular sueños sigue siendo limitada.

El debate plantea así dos posibilidades muy diferentes: utilizar los sueños como una herramienta para explorar la creatividad y mejorar la salud mental o convertirlos en un nuevo territorio para la publicidad.

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