La Galería de Apolo del Museo del Louvre reabrió al público este miércoles, nueve meses después del robo de las joyas de la Corona francesa. La sala recibe nuevamente a los visitantes, pero lo hace sin vitrinas, sin las piezas que sobrevivieron al asalto y sin las ocho joyas sustraídas, cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Cuatro hombres ejecutaron el asalto el 19 de octubre de 2025, a plena luz del día. Utilizaron una plataforma elevadora para llegar al balcón de la galería, rompieron las vitrinas con herramientas eléctricas y huyeron con piezas cuyo valor económico ronda los 88 millones de euros, aunque su importancia histórica resulta incalculable.
Museo del Louvre retira las joyas de la Galería de Apolo
La dirección del recinto decidió abrir la galería completamente vacía. Los visitantes podrán recorrer el espacio y observar su arquitectura, sus decoraciones doradas y los frescos del techo, pero ya no encontrarán la colección que permaneció allí durante más de un siglo.
Christophe Leribault, nuevo presidente del museo, explicó que las piezas que los ladrones no sustrajeron ocuparán más adelante una sala de máxima seguridad. El proyecto contempla una especie de cámara acorazada sin ventanas dentro del recinto, aunque la institución todavía necesita elegir el lugar y conseguir los recursos necesarios.
La Galería de Apolo exhibía las joyas de la Corona francesa desde 1889. Ahora, Leribault quiere devolverle la función que tuvo durante el siglo XVII como sala ceremonial, de modo que el público pueda admirar sus frescos y su diseño, en una experiencia comparable con la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.
El robo desató una profunda crisis de seguridad
Durante la huida, los asaltantes dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo. Las autoridades recuperaron esa pieza con daños importantes, pero el museo sostiene que los especialistas podrán restaurarla por completo. Las otras ocho joyas continúan desaparecidas.
El robo dejó al descubierto graves deficiencias de vigilancia y mantenimiento. Diversas auditorías habían advertido sobre la falta de personal, el deterioro de varias salas y la insuficiente inversión en infraestructura. Meses después, Laurence des Cars dejó la presidencia del recinto y Leribault asumió el cargo.
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La crisis no terminó con el asalto. El museo cerró la Galería Campana debido al riesgo que representaban algunas vigas y una fuga de agua dañó entre 300 y 400 documentos de la biblioteca de antigüedades egipcias. En diciembre, una huelga por la falta de personal y el deterioro de las condiciones laborales también obligó a suspender actividades durante varios días.
La policía arrestó a los presuntos integrantes del grupo una semana después del robo. Los acusados permanecen en prisión preventiva por robo en banda organizada y declararon que actuaron por encargo. Sin embargo, los investigadores todavía no encuentran las piezas ni identifican públicamente a quien habría organizado la operación.
Nueve meses después, las autoridades temen que los responsables hayan desmontado las joyas y separado las cerca de 8,700 piedras preciosas para tallarlas y venderlas individualmente. Ese escenario dificultaría recuperar el conjunto histórico en su forma original.