Los estudiantes nacidos entre septiembre y noviembre parecen tener una ventaja silenciosa dentro del aula. Un nuevo estudio del Instituto de Estudios Fiscales del Reino Unido sugiere que el mes en que nace un niño puede influir de manera significativa en su desempeño escolar a lo largo del tiempo.
La investigación, basada en datos educativos de más de 15 años, analizó el rendimiento académico de miles de estudiantes británicos desde primaria hasta secundaria. Los hallazgos muestran que aquellos nacidos en los últimos meses del año escolar como ocurre en Argentina con los nacidos entre septiembre y noviembre tienden a obtener mejores calificaciones y alcanzar mayores niveles educativos.
La edad al ingresar a la escuela marca diferencias
Esta diferencia no se atribuye únicamente a factores madurativos, sino también a condiciones estructurales. Los nacidos en esos meses comienzan la escolaridad siendo de los mayores del aula, lo que les permite desarrollar mayor confianza, habilidades sociales más sólidas y mejor adaptación al ritmo escolar desde edades tempranas.
Además, este efecto parece extenderse más allá del aula. Los estudiantes con ventaja de edad inicial también mostraron mejores indicadores de acceso a la universidad, mayores probabilidades de recibir becas académicas y, en algunos casos, ingresos más altos en etapas posteriores de su vida.
El estudio, publicado en 2025, ha reactivado debates sobre políticas educativas relacionadas con la edad de ingreso escolar y la equidad en el aula. Algunos especialistas proponen ajustes en el calendario de inscripción para minimizar las brechas que el mes de nacimiento puede generar.