Van Gogh y la historia de la firma Vincent en sus cuadros
Van Gogh solo firmó con su nombre 133 de sus 840 cuadros

Van Gogh solo firmó con su nombre 133 de sus 840 cuadros

Vincent. Así firmaba Van Gogh sus pinturas cuando decidía hacerlo. Sin embargo, su nombre aparece únicamente en 133 de los 840 cuadros conocidos del artista neerlandés, cerca del 15% de su producción.

El Museo Van Gogh de Ámsterdam publicó el primer estudio sistemático dedicado a sus firmas. La investigación revela que la decisión de escribir “Vincent” estuvo relacionada con diferentes momentos de su carrera, la valoración que hacía de sus propias obras y, aparentemente, también con su estado emocional.

Aunque su nombre facilitaba identificar sus cuadros fuera de Países Bajos, donde su apellido resultaba difícil de pronunciar, sus cartas al hermano Theo muestran otras razones. En 1883 llegó a escribir que se sentía diferente del resto de su familia y afirmó: “no soy un Van Gogh”, al distanciarse de las ideas tradicionales de su entorno.

No fue hasta 1884 cuando firmó por primera vez una pintura, pese a llevar varios años trabajando. Durante sus primeros años consideraba muchas de sus piezas simples “estudios” mientras continuaba aprendiendo el oficio.

Van Gogh firmaba más cuando confiaba en su trabajo

Julia Engelmayer, autora de la investigación, encontró diferencias claras entre las etapas del pintor. Durante su periodo en Países Bajos, entre 1880 y 1885, firmó muy pocas obras.

La situación cambió en París, entre 1886 y 1888. El contacto con otros artistas y sus expectativas de vender y exponer pudieron llevarlo a utilizar su firma con mayor frecuencia. Esa tendencia continuó inicialmente en Arlés, una etapa de intensa producción en la que creó obras como El café de noche y Los girasoles.

Después, su salud mental empeoró. Tras el fracaso de su proyecto artístico con Paul Gauguin y el episodio en el que se cortó la oreja, ingresó durante un año en un centro psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence.

Allí produjo 151 pinturas, pero firmó muy pocas. Entre las obras sin su nombre figura La noche estrellada, precisamente el cuadro que llevó a Engelmayer a investigar sistemáticamente las firmas.

En 1890, Vincent viajó más de 700 kilómetros hasta Auvers-sur-Oise para permanecer cerca de París y bajo la supervisión del doctor Paul Gachet. Pintó frenéticamente durante aproximadamente 70 días, pero solamente firmó dos obras.

La investigación apunta a que utilizaba su nombre especialmente cuando estaba orgulloso de una pintura, quería exhibirla, regalarla o intercambiarla con otro artista.

El color y la posición de la firma también cambiaban

Vincent aparece en diferentes posiciones y colores, aunque el rojo fue el más frecuente. En ocasiones integraba la firma dentro de la propia composición.

En Los comedores de patatas (1885), considerada por él su primera obra maestra, colocó su nombre en el respaldo de una silla y actualmente resulta casi imperceptible.

También utilizó la firma como elemento estilístico. En Marina cerca de Les Saintes-Maries-de-la-Mer (1888) añadió un Vincent rojo porque, según explicó a Theo, necesitaba introducir una nota roja entre los verdes de la composición.

En las distintas versiones de Los girasoles, su nombre sigue la curvatura del jarrón y puede aparecer en rojo o azul.

La ausencia de una rúbrica tampoco despierta necesariamente sospechas sobre la autenticidad. Teio Meedendorp, investigador del Museo Van Gogh, explica que la institución recibe periódicamente supuestas obras desconocidas para determinar su autoría. Como se sabe que el pintor firmaba poco, los especialistas se hacen más preguntas cuando encuentran su nombre que cuando este no aparece.

Durante sus últimos meses en Auvers-sur-Oise, solo firmó el Retrato de Adeline Ravoux. El estudio muestra así que algunas pinturas consideradas hoy obras maestras quizá no recibieron la misma valoración por parte de su propio creador.

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