La inserción laboral juvenil en América Latina y el Caribe exige algo más que años de escolaridad. La región enfrenta el desafío de lograr que la educación conecte de manera efectiva con el trabajo decente y productivo, especialmente en un contexto económico cambiante en febrero de 2026.
Un informe regional de UNICEF, publicado recientemente, advierte que millones de adolescentes y jóvenes encuentran barreras al pasar de la educación al empleo formal. Aunque la matrícula en secundaria y educación superior ha crecido desde 2023, la calidad de la transición educación al trabajo sigue siendo desigual, particularmente entre jóvenes de bajos ingresos y zonas rurales.
Las brechas no se limitan al acceso. Muchos jóvenes concluyen su formación sin desarrollar habilidades técnicas, digitales y socioemocionales demandadas por el mercado laboral. Asimismo, enfrentan empleos informales, sin protección social ni estabilidad.
Claves para fortalecer la transición educación al trabajo
El documento de UNICEF plantea que la transición educación al trabajo requiere políticas integrales que combinen formación pertinente, orientación vocacional temprana y experiencias prácticas. También destaca la importancia de alianzas entre sistemas educativos, sector productivo y gobiernos.
Además, se recomienda fortalecer la educación técnica y tecnológica, así como programas de aprendizaje dual. De igual manera, el informe subraya la necesidad de incluir a jóvenes fuera del sistema educativo mediante rutas flexibles de capacitación.
La consulta regional realizada por UNICEF incluyó a más de 7 000 adolescentes, quienes señalaron que desean una educación vinculada a habilidades prácticas y empleos sostenibles.
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En América Latina y el Caribe, una proporción significativa de jóvenes entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja formalmente, lo que evidencia la urgencia de mejorar la articulación entre educación y empleo. Reducir esa brecha resulta clave para consolidar crecimiento económico inclusivo y oportunidades reales para las nuevas generaciones.