Las aguas frente a las costas de Japón ya no son lo que eran hace dos décadas. Hoy, el aumento de temperatura ha transformado el ecosistema marino de forma profunda, desplazando especies tradicionales y alterando toda una cadena alimentaria que afecta directamente a las comunidades pesqueras. Aun así, Shusaku Sugimoto no describe esta realidad como un desastre. Prefiere hablar con hechos, invitar a pensar y formar desde la ciencia.
Sugimoto, profesor e investigador del Instituto de Investigación Pesquera de la Universidad de Kioto, ha documentado un cambio radical: desde agosto de 2025, las redes en las costas del Mar de Japón recogen más especies tropicales que templadas. Lo hacen en zonas donde antes predominaban el bacalao o el calamar, hoy reemplazados por peces que antes eran exóticos en la región. Este fenómeno no es nuevo, pero su velocidad actual sí lo es.
Educar desde la ciencia, no desde el miedo
Frente a este panorama, el enfoque de Sugimoto se aleja del alarmismo. Su estrategia consiste en compartir información precisa con escuelas y comunidades costeras. Para él, la educación ambiental no debe inducir miedo, sino motivar decisiones informadas. “Ni siquiera me sorprende” dijo al explicar que el cambio es consecuencia directa del aumento sostenido en la temperatura del agua. Lo verdaderamente urgente es comprenderlo.
En su trabajo pedagógico, colabora con estudiantes, pescadores y medios de comunicación para explicar con claridad lo que está sucediendo. Considera que el acceso a la información científica es un derecho y una herramienta de adaptación. En consecuencia, formar nuevas generaciones con conocimiento oceánico sólido es parte de su misión.
Las temperaturas superficiales del mar frente a la prefectura de Fukui se mantuvieron por encima del promedio histórico durante más de 120 días consecutivos, según datos del Instituto Nacional de Ciencia Marina de Japón.
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