En Bolivia, una iniciativa estratégica impulsa el desarrollo de la acuicultura sostenible con la producción nacional de semillas de mejillón. Desde el departamento de Santa Cruz, el Gobierno fortalece la seguridad alimentaria mediante prácticas que combinan ciencia, inclusión y respeto ambiental. Este esfuerzo está liderado por el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras junto a la Empresa Boliviana de Producción Acuícola, quienes han consolidado un modelo técnico adaptado a las condiciones tropicales del país.
El Centro de Producción de Semillas de Mejillón, ubicado en Puerto Quijarro, ha alcanzado una capacidad de más de 60 mil unidades por ciclo. Este volumen no solo atiende el consumo interno, sino que establece una base sólida para la reproducción masiva de moluscos con enfoque ecosistémico.
Las brigadas comunitarias capacitadas son responsables de cada etapa: desde la siembra hasta la cosecha, aplicando protocolos de manejo sostenible que evitan la sobreexplotación del entorno marino.
Semillas de mejillón y soberanía alimentaria
Gracias a esta producción de semillas de mejillón, Bolivia reduce su dependencia de insumos importados y fortalece la economía local a través de redes productivas cooperativas. Las comunidades pesqueras beneficiadas han encontrado en este modelo una fuente de ingresos estable y una herramienta de empoderamiento social.
El programa también incorpora una dimensión educativa clave: se promueven talleres y actividades de formación ambiental en las comunidades costeras. Esto garantiza que el desarrollo productivo vaya de la mano con la conciencia ecológica.
A futuro, se proyecta expandir esta experiencia a otras regiones, como Beni y Pando, con especies nativas adaptadas a las aguas continentales. Actualmente, la producción de mejillón en Santa Cruz supera las 100 toneladas anuales, según cifras oficiales actualizadas en septiembre de 2025.
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