Estudiantes mexicanos participan en actividades de compostaje escolar como parte de su formación ambiental en una escuela de Jalisco
El compostaje impulsa el aprendizaje sustentable

El compostaje impulsa el aprendizaje sustentable

Transformar los residuos orgánicos en un recurso educativo es hoy una realidad en El Grullo, Jalisco. A través de un programa de compostaje escolar, autoridades municipales y la comunidad educativa han tejido una propuesta donde el aprendizaje y la sostenibilidad se entrelazan. El modelo inició en la Escuela Primaria Adolfo López Mateos con el objetivo de fomentar hábitos ambientales desde edades tempranas.

En este ejercicio cotidiano, niñas y niños separan los residuos de sus alimentos, los trasladan a estaciones de compostaje y observan el proceso de transformación en abono. Docentes, personal de limpieza y madres de familia acompañan cada etapa, fortaleciendo la relación entre la escuela y el entorno. Esta práctica no solo educa, también forma valores como la cooperación y el respeto por los recursos.

Compostaje escolar como política educativa local

El programa es coordinado por la Dirección de Ecología del municipio, que planea escalar esta estrategia a más centros escolares. La propuesta se basa en metodologías activas y aprendizaje situado, permitiendo que el contenido curricular se viva de forma tangible. El compostaje escolar funciona así como una herramienta pedagógica transversal.

México enfrenta un gran reto: menos del 6% de sus residuos orgánicos se aprovechan. Proyectos como el de El Grullo muestran que la educación puede liderar la transición hacia una cultura ambiental más sólida.

Jalisco proyecta extender el modelo a más instituciones en 2026. Según datos del INEGI, solo el 5.8% de los residuos orgánicos en México se recicla, lo que refuerza la relevancia de esta propuesta educativa para formar nuevas generaciones capaces de revertir esta tendencia.

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