La presencia de flores en entornos cotidianos mejora el bienestar emocional de las personas en México y en diversas latitudes del mundo. Más allá de su belleza, las flores activan respuestas psicológicas y sociales que favorecen estados de ánimo positivos y relaciones interpersonales saludables. Estudios recientes muestran que este efecto positivo no es una mera percepción subjetiva sino un fenómeno respaldado por investigación científica.
Investigaciones como la realizada por el Instituto Rutgers demuestran que recibir flores produce una sonrisa genuina y eleva el ánimo incluso días después de la experiencia inicial. Este efecto se observa de manera consistente en distintos grupos de edad y condiciones. Asimismo, la presencia de flores induce interacciones sociales más frecuentes y sentido de apoyo emocional entre familiares y amigos, fortaleciendo vínculos afectivos y relaciones significativas.
Además de su impacto emocional inmediato, las flores promueven sensaciones de tranquilidad y reducción de estrés al activar sistemas neuroquímicos relacionados con la felicidad como la liberación de dopamina y serotonina en el cerebro.
Flores bienestar físico y mental en contextos educativos y comunitarios
La ciencia contemporánea ha documentado que la interacción con la naturaleza, incluidas las flores, reduce la actividad de la amígdala, una región cerebral vinculada con respuestas de ansiedad. Esto indica que la integración de elementos naturales en aulas, bibliotecas y espacios de aprendizaje puede favorecer no solo la concentración sino también la resiliencia emocional de estudiantes.
Del mismo modo, contar con flores en espacios de trabajo o estudio puede reducir la percepción de estrés, disminuir la presión arterial y fomentar un ambiente de calma que potencia el desempeño cognitivo. En contextos escolares y comunitarios, promover jardines y horticultura puede ser una estrategia de bienestar integral que complemente políticas educativas centradas en la salud psicoemocional de la comunidad educativa.