Una decisión clave acaba de marcar el rumbo en Dinamarca: ninguna red social podrá recopilar datos ni personalizar contenidos para menores de 15 años sin consentimiento parental. La medida responde a una creciente preocupación por la exposición temprana de niñas, niños y adolescentes a plataformas digitales sin los controles suficientes. A partir del anuncio del Consejo Danés de Consumidores y la Autoridad de Protección de Datos, se establece una pauta clara que muchos países observan con interés.
Un marco legal para educar, no solo restringir
La normativa danesa no se limita a castigar prácticas abusivas, sino que se enmarca en una visión más amplia: construir una cultura digital responsable desde la infancia. Especialistas en educación y bienestar infantil han aplaudido la decisión, pero advierten que las regulaciones por sí solas no bastan. La clave está en promover una educación digital transversal, que enseñe desde edades tempranas a usar las redes de forma crítica, ética y segura.
De igual manera, este tipo de políticas abre la puerta a un debate urgente en otros países europeos y latinoamericanos: ¿cómo equilibrar innovación tecnológica y protección de derechos infantiles? Dinamarca, con esta iniciativa, no solo impone límites, sino que invita a repensar el rol de escuelas, familias y gobiernos frente al entorno digital.
Además de establecer requisitos claros para empresas tecnológicas, el reglamento danés permite visibilizar la necesidad de fortalecer la alfabetización mediática. Sin herramientas pedagógicas, niñas y niños seguirán expuestos a contenido nocivo, adicciones digitales y desinformación.
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