Muchos estudiantes esperan hasta el último semestre para comenzar a buscar oportunidades profesionales. Sin embargo, una investigación reciente revela que identificar contactos, solicitar orientación y encontrar oportunidades de desarrollo son algunas de las habilidades que más necesitan fortalecer. Construir una red de contactos durante la universidad puede ayudarles a enfrentar estos desafíos.
La National Association of Colleges and Employers (NACE) publicó en octubre de 2026 un estudio basado en más de 17 mil estudiantes de Estados Unidos. Los resultados muestran que los universitarios reconocen mejor sus fortalezas personales que su capacidad para encontrar oportunidades de crecimiento y establecer relaciones profesionales.
Los contactos pueden comenzar dentro de la universidad
Crear relaciones profesionales no significa conocer a directivos de grandes empresas ni asistir a eventos exclusivos. Las primeras oportunidades suelen encontrarse entre profesores, compañeros, egresados y personas que participan en actividades académicas.
Por ejemplo, un docente puede orientar sobre proyectos de investigación, mientras que un egresado puede explicar qué habilidades necesita alguien para comenzar en determinada profesión.
Los investigadores de NACE identificaron dificultades particulares en las capacidades para establecer contactos y conseguir oportunidades de desarrollo profesional.
Por ello, recomiendan fortalecer los talleres de orientación, los encuentros con empleadores y las actividades que permitan practicar estas habilidades.
Cómo construir una red de contactos sin experiencia
Una estrategia útil consiste en comenzar con personas que ya forman parte del entorno universitario.
Los estudiantes pueden acercarse a profesores que trabajan en áreas de su interés, participar en conferencias y preguntar a egresados cómo iniciaron sus trayectorias.
También conviene aprovechar las ferias de empleo, los servicios universitarios de orientación profesional y los proyectos que vinculan a las instituciones con empresas u organizaciones.
Para iniciar una conversación, basta con explicar qué se estudia, qué área despierta interés y qué tipo de orientación se busca.
En lugar de solicitar directamente un empleo, resulta más útil preguntar qué habilidades conviene desarrollar, qué errores evitar y qué experiencias pueden ayudar a conocer mejor una profesión.
Después del encuentro, mantener una comunicación respetuosa permite fortalecer la red de contactos sin convertir cada conversación en una petición de trabajo.
La orientación profesional no debe esperar hasta graduarse
La investigación también encontró que los estudiantes necesitan mejorar su capacidad para identificar oportunidades y tomar decisiones relacionadas con su desarrollo.
Esto significa que conocer personas es solamente una parte del proceso. También resulta importante reconocer intereses, explorar sectores profesionales y aprender a presentar las propias capacidades.
Una práctica sencilla consiste en establecer una meta por semestre, como conversar con dos egresados, asistir a una actividad profesional o solicitar orientación sobre una especialidad.
De esta manera, una red de contactos puede convertirse en una fuente de aprendizaje, acompañamiento y oportunidades a lo largo de la trayectoria universitaria.