La realidad virtual ayuda a reducir el estrés académico
Una sesión de apenas siete minutos con realidad virtual puede ayudar a estudiantes universitarios a reducir el estrés y la ansiedad relacionados con sus actividades académicas. Una investigación británica encontró que esta herramienta también favorece la tranquilidad, la concentración y la sensación de bienestar.
El estudio, realizado por investigadores de City St George’s, Universidad de Londres, y publicado en la revista científica Scientific Reports, analizó los efectos de una experiencia inmersiva diseñada para afrontar la presión de los exámenes. Los resultados sugieren que las intervenciones breves podrían complementar las estrategias de apoyo emocional en instituciones educativas.
Los investigadores reclutaron a 131 estudiantes de carreras relacionadas con la salud y los distribuyeron aleatoriamente en dos grupos. Durante cinco días consecutivos, 67 participantes utilizaron visores de realidad virtual, mientras que otros 64 observaron el mismo contenido mediante teléfonos inteligentes.
Cada sesión duró siete minutos e incorporó ejercicios de respiración, visualización y estrategias positivas para afrontar situaciones estresantes. El programa también utilizó estímulos visuales y auditivos para generar una experiencia relajante.
Antes y después de cada intervención, los participantes evaluaron sus niveles de tranquilidad, estrés y ansiedad. Además, los investigadores aplicaron cuestionarios de bienestar y salud mental al inicio del experimento y dos semanas después.
Aunque ambos grupos experimentaron beneficios, quienes utilizaron los visores registraron reducciones inmediatas significativamente mayores en estrés y ansiedad. También reportaron aumentos más importantes en sus niveles de calma y felicidad.
Uno de los resultados más destacados apareció en las evaluaciones posteriores. Los estudiantes del grupo inmersivo mantuvieron una reducción del estrés percibido dos semanas después de la intervención.
Asimismo, el 89% de quienes utilizaron los visores afirmó que la experiencia produjo una diferencia importante en cómo se sentían, frente al 34% del grupo que empleó teléfonos inteligentes.
Los testimonios recopilados mostraron que varios estudiantes lograron recuperar la tranquilidad y regresar a sus actividades con mayor concentración. Algunos también mencionaron mejoras en el sueño, la productividad y la confianza para enfrentar sus responsabilidades académicas.
La investigadora Aileen O’Brien, autora principal del estudio, destacó la importancia de ofrecer herramientas prácticas que permitan manejar la presión antes de que resulte abrumadora.
Desde esta perspectiva, las instituciones educativas podrían incorporar intervenciones breves de bienestar sin exigir que los alumnos dediquen demasiado tiempo adicional a sus rutinas.
Los investigadores también observaron que los participantes consideraban estas sesiones una pausa útil para recuperar el equilibrio emocional, en lugar de percibirlas como otra obligación escolar.
No obstante, los resultados corresponden a una muestra específica de estudiantes universitarios y no demuestran que esta tecnología sustituya la atención profesional cuando resulta necesaria.
El trabajo plantea que incorporar realidad virtual en programas de bienestar estudiantil podría ofrecer una alternativa accesible para ayudar a los jóvenes a enfrentar periodos de elevada exigencia académica.
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