Estudiantes en aula con dispositivos digitales, reflejo del impacto de las pantallas en la educación y el aprendizaje escolar
La educación enfrenta el reto de las pantallas en el aula

La educación enfrenta el reto de las pantallas en el aula

La educación vive un punto de inflexión frente al uso intensivo de dispositivos digitales en las aulas. Durante la última década, los resultados académicos comenzaron a deteriorarse en distintos países, incluso antes de la pandemia. Este descenso coincidió con la expansión masiva de teléfonos inteligentes, computadoras portátiles y tabletas dentro del entorno escolar.

La caída en el rendimiento no se limita a un solo país. En evaluaciones internacionales recientes, estudiantes de 15 años registraron niveles históricamente bajos en matemáticas, lectura y ciencias. Aunque la interrupción educativa por la emergencia sanitaria influyó, diversos análisis señalan que la distracción digital ya afectaba el aprendizaje desde años anteriores.

La presencia constante de pantallas modificó la dinámica del aula. Muchas escuelas adoptaron dispositivos como herramientas centrales, bajo la premisa de modernizar la educación. Sin embargo, la experiencia cotidiana mostró que el acceso irrestricto a contenidos recreativos reduce la concentración y fragmenta la atención durante la jornada escolar.

Educación y distracción digital en el entorno escolar

Docentes y padres han observado que los dispositivos escolares permiten actividades ajenas al aprendizaje. Estudios recientes indican que una parte relevante del tiempo de clase se destina a redes sociales, videos o juegos, incluso en niveles universitarios. Esta conducta se replica en casa, donde los equipos escolares facilitan el consumo continuo de plataformas de entretenimiento.

Organismos internacionales advierten que el uso excesivo de tecnología incrementa las distracciones y debilita la participación académica. En países donde los estudiantes emplean más tiempo en actividades recreativas digitales durante clases, los resultados educativos muestran caídas más pronunciadas. En contraste, sistemas con uso limitado de dispositivos mantienen mayor estabilidad académica.

Hacia un uso más responsable de la tecnología escolar

Frente a este escenario, distintos distritos comenzaron a restringir celulares y equipos personales. No obstante, estas medidas resultan insuficientes si no se regulan también los dispositivos proporcionados por las propias escuelas.

Especialistas proponen reducir tareas digitales, priorizar materiales físicos y permitir que las familias opten por esquemas sin dispositivos. Diversos estudios confirman que leer en papel y escribir a mano mejora la comprensión y el desempeño académico. La educación requiere decisiones equilibradas que prioricen el aprendizaje sobre la conectividad constante.

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