Harvard investiga nuevas estrategias para mejorar la longevidad
Vivir más años no necesariamente significa disfrutar de una mejor salud. Aunque la esperanza de vida ha aumentado considerablemente, millones de personas enfrentan enfermedades crónicas durante las últimas etapas de su vida.
Investigadores de la Universidad de Harvard buscan transformar esta realidad mediante estudios sobre nutrición, metabolismo, envejecimiento celular y prevención de enfermedades.
Durante el primer Simposio sobre Envejecimiento Saludable, organizado por la Escuela de Salud Pública T. H. Chan, especialistas de distintas disciplinas analizaron cómo promover la longevidad sin aumentar los años que las personas viven con problemas de salud.
William Mair, profesor de metabolismo molecular y director de la Iniciativa de Envejecimiento Saludable de Harvard, explicó que el objetivo consiste en comprender cómo retrasar el deterioro biológico y mejorar la calidad de vida.
Durante el siglo XX, la esperanza de vida estadounidense aumentó aproximadamente 30 años gracias a medidas de salud pública como la vacunación, el saneamiento y el acceso al agua potable.
Sin embargo, el envejecimiento poblacional también incrementó la presencia de enfermedades metabólicas y neurodegenerativas.
Andrea Baccarelli, decano de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan, señaló que los estadounidenses pueden pasar alrededor de 12 años de su vida con varias enfermedades simultáneas.
Ante este panorama, Frank Hu, profesor de nutrición y epidemiología, presentó el concepto de Nutrición 3.0.
Esta propuesta busca avanzar hacia una alimentación personalizada que contribuya a prevenir enfermedades y favorecer un envejecimiento saludable.
Su investigación utiliza información del Nurses’ Health Study, un estudio longitudinal que reúne datos sobre hábitos alimentarios y marcadores biológicos del envejecimiento.
Daniel Promislow, investigador de la Universidad Tufts, presentó los avances del Dog Aging Project, una investigación que estudia aproximadamente 55,000 perros.
Los científicos consideran que estos animales ofrecen información valiosa porque comparten ambientes con los humanos, presentan diversidad genética y desarrollan enfermedades crónicas similares.
Además, envejecen más rápidamente, lo que permite observar cambios biológicos durante periodos relativamente cortos.
El equipo identificó metabolitos asociados con la mortalidad canina que también existen en humanos.
Actualmente, los investigadores desarrollan un ensayo clínico para evaluar si la rapamicina puede retrasar la aparición de enfermedades en perros.
Aunque los resultados podrían aportar nuevos conocimientos sobre el envejecimiento, todavía no demuestran que este medicamento prolongue la vida humana.
Los especialistas también abordaron temas como el ayuno intermitente, la resiliencia inmunitaria, la salud ambiental y los biomarcadores del envejecimiento.
Harvard considera que mejorar la longevidad requiere combinar investigación biomédica, nutrición, políticas públicas y prevención.
El desafío científico ya no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en conseguir que más personas lleguen a edades avanzadas con autonomía, bienestar y menos enfermedades.
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