Beneficios del ejercicio para reducir la grasa hepática, controlar la inflamación y mejorar la salud del hígado sin perder peso
Hacer ejercicio protege el hígado incluso sin bajar de peso

Hacer ejercicio protege el hígado incluso sin bajar de peso

Mantenerse físicamente activo puede mejorar la salud del hígado, incluso cuando la báscula no registra cambios. Especialistas de la Universidad de Yale explican que la actividad física regular ayuda a reducir la grasa hepática, controlar la inflamación y disminuir el riesgo de complicaciones asociadas con enfermedades metabólicas.

El beneficio resulta especialmente importante para quienes padecen enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso. Esta condición afecta a casi uno de cada tres adultos en Estados Unidos, aunque muchos desconocen que la presentan.

Cómo beneficia el ejercicio a la salud del hígado

La MASLD aparece cuando se acumula demasiada grasa en el hígado. Sin tratamiento, puede provocar inflamación y daño hepático. Aunque existen medicamentos, procedimientos endoscópicos y cirugía bariátrica para determinados pacientes, mantenerse activo constituye una herramienta fundamental para controlar la enfermedad.

David Feldshon, profesor asistente de medicina de Yale, explica que el sedentarismo figura entre los principales factores asociados con la progresión de la enfermedad y la muerte prematura. Sin embargo, destaca que aumentar la actividad física representa un cambio que las personas pueden incorporar a su vida cotidiana.

Además, no es necesario entrenar intensamente para obtener beneficios. Caminar a paso moderado durante 30 a 60 minutos la mayoría de los días puede reducir aproximadamente un 20% el riesgo de morir durante los años siguientes, según las investigaciones citadas por el especialista.

Por otra parte, combinar actividades cardiovasculares con entrenamiento de fuerza se relaciona con una reducción del riesgo de mortalidad de hasta el 40%.

Los beneficios van más allá de perder peso

Uno de los hallazgos más relevantes es que la actividad física puede reducir la grasa acumulada en el hígado y disminuir la inflamación sin necesidad de adelgazar. En algunos casos, incluso contribuye a revertir parte del daño hepático.

Asimismo, Feldshon señala que nunca es demasiado tarde para comenzar. Las personas mayores pueden obtener importantes beneficios, como una menor probabilidad de caídas y demencia. La actividad regular también ofrece protección frente a distintos tipos de cáncer.

Aunque algunas personas evitan moverse por molestias articulares, los estudios indican que mantenerse activo generalmente ayuda a reducir el dolor, incluido el relacionado con la artritis.

El especialista reconoce que la falta de tiempo, el cansancio y las limitaciones económicas dificultan adoptar estos hábitos. Por ello, recomienda identificar las barreras personales y establecer objetivos alcanzables.

Finalmente, Yale destaca que incorporar ejercicio a la rutina también favorece la presión arterial, el colesterol, la salud cardiovascular y los niveles de energía. Estos beneficios convierten al movimiento cotidiano en una herramienta importante para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

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