Representación conceptual de siestas y patrones de sueño en adultos mayores
Siestas frecuentes podrían alertar sobre problemas de salud

Siestas frecuentes podrían alertar sobre problemas de salud

Las siestas largas y repetidas en adultos mayores podrían funcionar como una señal temprana de enfermedades subyacentes, según una investigación realizada por especialistas de Mass General Brigham y Rush University Medical Center.

El estudio encontró una relación entre ciertos patrones de sueño diurno y un mayor riesgo de mortalidad en personas mayores, especialmente cuando las siestas ocurren varias veces al día o durante la mañana.

La investigación utilizó información del proyecto Rush Memory and Aging Project, iniciado en 1997 para analizar envejecimiento y neurodegeneración en adultos mayores de Illinois, Estados Unidos.

Siestas prolongadas aumentan riesgos en adultos mayores

Los investigadores analizaron datos de 1,338 participantes mayores de 56 años que utilizaron monitores de muñeca durante 10 días para registrar actividad, descanso y hábitos de sueño.

El equipo descubrió que las personas que dormían más tiempo durante el día presentaban un riesgo de mortalidad más elevado respecto a quienes descansaban menos de una hora diaria.

Además, cada hora adicional de sueño diurno se relacionó con un aumento aproximado del 13 % en el riesgo de mortalidad, mientras que cada siesta extra elevó el riesgo cerca de un 7 %.

Chenlu Gao, investigadora del Departamento de Anestesiología de Mass General Brigham y autora principal del estudio, aclaró que las siestas no provocan directamente problemas de salud.

La especialista explicó que estos hábitos podrían reflejar enfermedades ocultas, fatiga persistente o alteraciones físicas relacionadas con el envejecimiento.

Dormir durante la mañana genera mayor preocupación

El análisis también detectó que quienes duermen durante la mañana presentan un riesgo todavía mayor comparado con quienes descansan temprano por la tarde.

Ruixue Cai, investigadora del mismo departamento y coautora del trabajo, señaló que una persona saludable normalmente debería mantenerse despierta y activa durante las primeras horas del día después de dormir correctamente por la noche.

Sin embargo, algunos adultos mayores experimentan somnolencia constante incluso por la mañana debido a problemas físicos, emocionales o sociales.

Los investigadores destacaron que el aislamiento, la depresión, la ansiedad y la falta de actividad también podrían influir en estos patrones de descanso.

Aun así, los especialistas consideran que las siestas cortas, menores a 20 minutos y antes de las tres de la tarde, siguen siendo normales y no representan un riesgo evidente.

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