Cada año millones de aves recorren miles de kilómetros entre sus zonas de reproducción y sus refugios de invierno. Un nuevo estudio descubrió que estos desplazamientos dependen de un mecanismo de inteligencia colectiva que permite mejorar la precisión de las rutas conforme aumenta el tamaño de las bandadas.
La investigación fue publicada en Science Advances y estuvo encabezada por Joe Morford, investigador de la Universidad de Rochester. El equipo analizó durante más de dos décadas los movimientos migratorios de cinco especies de aves utilizando radares meteorológicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Lo que descubrieron sobre las golondrinas
Los científicos rastrearon 57 mil 201 bandadas de cuatro especies de golondrinas y una de aviones que migran entre la región de los Grandes Lagos, Estados Unidos y Canadá, y sus áreas de invernada en América del Sur.
Además, comprobaron que las agrupaciones más numerosas seguían trayectorias considerablemente más precisas. El margen de error en la dirección disminuyó de 81.7 grados en las bandadas más pequeñas a 70.4 grados en las más grandes, una diferencia superior a 10 grados.
Morford explicó que el comportamiento puede entenderse mediante el llamado efecto de múltiples errores. En ausencia de un líder que dirija el grupo, cada ave aporta información y el promedio de esas decisiones genera una navegación más eficiente.
Bandadas más pequeñas preocupan a los investigadores
El trabajo también reveló otro hallazgo relevante. A lo largo de los 23 años que abarcó el seguimiento, los investigadores detectaron una disminución en el tamaño promedio de las bandadas, aunque las causas todavía no están claras.
Los autores advierten que este cambio podría afectar el éxito de las migraciones si continúa reduciéndose el número de aves que vuelan juntas. Aunque el estudio no establece una relación directa, coincide con la disminución registrada desde hace más de una década en varias poblaciones de golondrinas que regresan cada primavera al hemisferio norte. Los investigadores consideran que comprender esta inteligencia colectiva será clave para explicar cómo responden estas especies a los cambios ambientales y climáticos.