Riesgos del consumo de cannabis durante la adolescencia y sus posibles efectos sobre el desarrollo cerebral y la salud mental
Advierten riesgos del cannabis para el cerebro adolescente

Advierten riesgos del cannabis para el cerebro adolescente

El consumo de cannabis durante la adolescencia puede interferir con procesos fundamentales del desarrollo cerebral y aumentar la vulnerabilidad ante problemas de salud mental. Aunque su legalización ha ampliado la disponibilidad de estos productos, especialistas advierten que las nuevas presentaciones contienen concentraciones más elevadas y requieren mayor atención.

El principal motivo de preocupación es que el cerebro adolescente todavía atraviesa una etapa de transformación. Durante esos años fortalece conexiones neuronales necesarias y elimina otras, un proceso esencial para alcanzar la madurez cerebral.

Cómo afecta el cannabis al desarrollo del cerebro

El cerebro cuenta con un sistema endocannabinoide que participa en funciones como el aprendizaje, la memoria, el procesamiento emocional, el sueño y la regulación del dolor. También interviene en las respuestas inmunitarias e inflamatorias y en el desarrollo cerebral.

Sin embargo, la exposición a sustancias externas durante la adolescencia puede alterar su funcionamiento y afectar procesos que resultan importantes para la maduración del cerebro.

En una entrevista para el programa Beyond Blue, el psiquiatra Deepak D’Souza explicó que esta etapa representa un periodo de especial sensibilidad, pues coincide con la aparición de algunos trastornos mentales graves.

La evidencia indica que los adolescentes presentan una mayor vulnerabilidad a los efectos de estas sustancias. Además, existen preocupaciones particulares respecto de quienes tienen antecedentes familiares de enfermedades como la esquizofrenia.

No obstante, la ausencia de antecedentes conocidos no garantiza que una persona esté libre de riesgo.

El especialista también aclaró que muchas personas que consumen ocasionalmente no experimentan consecuencias negativas. Aun así, algunas pueden presentar problemas incluso con un uso esporádico.

Educación y regulación para reducir los riesgos

La creciente potencia de los productos disponibles plantea desafíos adicionales para la prevención, especialmente cuando su comercialización utiliza presentaciones atractivas para adolescentes.

Por ejemplo, algunos concentrados incluyen sabores como mango o piña. Este tipo de estrategias puede incrementar su atractivo entre consumidores jóvenes.

Por ello, una de las propuestas consiste en reforzar la educación sobre los efectos del cannabis y mejorar las normas relacionadas con su venta, distribución y presentación.

La experiencia de las campañas contra el tabaquismo ofrece una referencia sobre cómo modificar la percepción de riesgo entre los jóvenes.

Asimismo, los especialistas consideran necesario diferenciar el debate sobre la legalización del problema de la comercialización, particularmente cuando los gobiernos reciben ingresos por las ventas.

Más allá de las decisiones legales, la prioridad consiste en proteger el desarrollo cerebral y facilitar información comprensible sobre los posibles efectos del consumo.

En consecuencia, prevenir la exposición temprana al cannabis requiere combinar educación, regulación y una mayor conciencia sobre los cambios que experimenta el cerebro durante la adolescencia.

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