Óvulo y proceso de vitrificación para preservar la fertilidad
Congelar un óvulo no garantiza un embarazo futuro

Congelar un óvulo no garantiza un embarazo futuro

Preservar la fertilidad permite aplazar algunas decisiones reproductivas, pero no detiene el paso del tiempo ni asegura un embarazo. El debate ha cobrado fuerza después de conocerse que la Federación Española de Fútbol ultima un acuerdo con una clínica para facilitar la congelación de óvulos a las jugadoras de la selección.

La iniciativa surgió de las propias futbolistas. Los especialistas recomiendan vitrificar antes de los 36 años, cuando la calidad del óvulo suele ser mayor. Sin embargo, la edad en la que posteriormente se busca el embarazo también influye en los riesgos de la gestación.

Congelar un óvulo antes de los 36 mejora las probabilidades

La embrióloga Montserrat Boada explica que hacerlo antes de esa edad multiplica por diez las posibilidades posteriores de embarazo. Según sus datos, el éxito ronda el 60%, supera el 70% acumulado cuando se intenta con más de un embrión y la tasa de niños nacidos se aproxima al 52%.

El procedimiento comienza con aproximadamente dos semanas de medicación hormonal inyectable para estimular los ovarios y madurar varios folículos. Después, una punción ovárica bajo sedación permite extraer los ovocitos, que se vitrifican rápidamente y permanecen almacenados en nitrógeno líquido.

Más del 95% sobrevive a la descongelación, según Nicolás Prados, presidente de Asebir. No obstante, algunos no producirán embriones y no todos estos tendrán suficiente calidad. Cuando se recuperan menos de ocho, las clínicas pueden recomendar otro ciclo.

El tratamiento cuesta entre 2,000 y 4,000 euros, además de 800 a 1,000 euros en medicamentos y alrededor de 400 euros anuales por almacenamiento. La sanidad pública española lo cubre principalmente cuando existe una indicación médica, como el riesgo de perder fertilidad por determinados tratamientos.

Preservar la fertilidad también plantea decisiones futuras

Solo alrededor del 30% de las pacientes regresa actualmente para utilizar los ovocitos almacenados, aunque esa proporción está aumentando. Quienes no los necesitan pueden donarlos a otra persona, destinarlos a investigación o solicitar el cese de su conservación.

Esta última opción presenta una particularidad legal. La normativa española exige dos informes médicos que acrediten el final de la edad fértil antes de poder descongelarlos para cesar su conservación. Esa exigencia no se aplica de igual manera al esperma.

En 2023 se vitrificaron 65,805 ovocitos, un 13% más que el año anterior. A finales de 2022, España almacenaba 429,285, entre propios y procedentes de donantes.

La reproducción asistida ya tiene un peso considerable en el país. En 2023 representó el 10% de los bebés nacidos, según la Sociedad Española de Fertilidad. Se realizaron 168,372 ciclos de fecundación in vitro y 30,464 inseminaciones artificiales, que derivaron en 39,555 nacimientos. El 20% correspondió a pacientes internacionales.

La vitrificación amplía las posibilidades reproductivas, pero factores como edad, número y calidad de los ovocitos continúan condicionando el resultado.

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