La Revista Casa del Tiempo 21, época VI, que lleva por título Antimonumentos, explora las diversas maneras como la sociedad se hace presente en formas particulares de apropiarse de los espacios para visibilizar –desde la colectividad– la memoria de hechos impunes, transformando los monumentos, la poesía y los ensayos en herramientas de resistencia y reclamo social.
“La idea de estos antimonumentos es sacar a los monumentos de las esferas privilegiadas en donde suelen estar y llevarlos al sitio público, al lugar libre para democratizarlos apropiándose del espacio”, expresó la doctora Joselyn Martínez Elizalde, profesora del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la presentación de esta publicación, realizada en el Teatro del Fuego Nuevo de la Unidad Iztapalapa, mencionó que a diferencia de los monumentos los antimonumentos no son promovidos por el Estado, sino por la sociedad civil como una forma de protesta y memoria frente a la violencia y la injusticia, cuestionando el discurso oficial y manteniendo viva la memoria de las víctimas.
“Estos lugares se vuelven un punto de comunicación mediante la interacción, resignificando el espacio, a través de bordados en las prendas de los desaparecidos o su nombre marcado en las suelas de los zapatos de los caminantes buscadores”, detalló Martínez Elizalde, colaboradora de Casa del Tiempo.
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