Educación

Garantizar el derecho a la educación ante crisis encadenadas

El derecho a la educación atraviesa una etapa crítica marcada por crisis que no ocurren de forma aislada, sino que se acumulan y se refuerzan entre sí. En diciembre, este debate volvió a tomar fuerza a partir de un análisis internacional que advierte cómo el cambio climático, los conflictos armados, los desplazamientos forzados y las emergencias económicas están afectando de manera directa la continuidad educativa en distintas regiones del mundo.

Estas crisis encadenadas interrumpen calendarios escolares, dañan infraestructura y profundizan desigualdades ya existentes. Incluso países con sistemas educativos consolidados enfrentan dificultades para garantizar clases presenciales continuas, materiales adecuados y entornos seguros para aprender. El desafío ya no se limita al acceso inicial a la escuela, sino a sostener trayectorias educativas completas en contextos cada vez más inestables.

Educación en crisis y sistemas que deben adaptarse

Las crisis climáticas representan uno de los factores más visibles. Inundaciones, olas de calor y desastres naturales obligan al cierre temporal o permanente de centros educativos, afectando a millones de estudiantes. En España, cientos de escuelas se ubican en zonas con alta vulnerabilidad climática, lo que ha generado daños estructurales recientes y pérdidas significativas de días efectivos de clase.

Además, los conflictos y las crisis humanitarias incrementan el número de niñas, niños y jóvenes fuera de la escuela o con aprendizajes fragmentados. La falta de continuidad educativa tiene efectos duraderos en el desarrollo individual y limita las oportunidades futuras, especialmente en comunidades con menos recursos para responder a emergencias.

El derecho a la educación como prioridad global

Garantizar la educación en estos escenarios exige sistemas más resilientes, con planes de contingencia, modalidades flexibles y coordinación entre políticas educativas y de protección social. También implica asegurar que la educación forme parte central de las respuestas ante emergencias, no como un complemento, sino como un derecho que sostiene estabilidad y cohesión social.

Lee también: Seguridad como base de una educación plena

Datos recientes indican que una proporción significativa de estudiantes afectados por crisis prolongadas tarda años en recuperar aprendizajes perdidos, y muchos no regresan al sistema educativo. Este panorama confirma que proteger el derecho a la educación en contextos de crisis encadenadas es una condición indispensable para evitar que la desigualdad se vuelva permanente.

Clemente Sobral

Entradas recientes

K-pop y caricaturas infantiles que enseñan a sentir, cuidar y convivir

Lo que los niños consumen en medios digitales tiene un impacto directo en cómo entienden…

18 horas hace

Japón enfrenta el cambio del océano con educación

Las aguas frente a las costas de Japón ya no son lo que eran hace…

18 horas hace

Leer literatura mejora el rendimiento escolar

Un nuevo hallazgo del CONICET está revalorizando la literatura en la escuela. A través de…

2 días hace

La musicoterapia ayuda a reducir la ansiedad

Una melodía puede hacer más que acompañar el día: puede cambiarlo. En Uruguay, el uso…

2 días hace

La ciencia joven abre camino en la lucha contra el Alzheimer

Un aula puede ser el punto de partida para transformar el futuro. En España, jóvenes…

2 días hace

Leucemia infantil: ciencia, acceso y esperanza en hospitales mexicanos

Una oportunidad a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En…

3 días hace