Presupuesto educativo en México para 2026 y su impacto en escuelas, universidades y ciencia frente a los retos de financiamiento público.
El presupuesto educativo en 2026 crece, pero no alcanza

El presupuesto educativo en 2026 crece, pero no alcanza

La discusión presupuestal de diciembre volvió a colocar a la educación y la ciencia en el centro del debate público en México. El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026 incorpora un aumento en estos rubros, presentado como una señal de prioridad gubernamental, aunque el análisis detallado muestra que el avance resulta limitado frente a los rezagos acumulados del sistema educativo.

El presupuesto define no solo cuánto se invierte, sino qué tan lejos puede llegar una política pública. En educación, los recursos determinan condiciones escolares, formación docente, cobertura y permanencia. Por ello, cualquier incremento debe evaluarse tanto en términos absolutos como en su impacto real por estudiante y por institución.

Presupuesto educativo y ciencia, avances con límites claros

Para 2026, el gasto en educación pública quedó en alrededor de 1.13 billones de pesos, equivalente a 2.92 por ciento del Producto Interno Bruto. Esta cifra representa un ligero aumento respecto a la propuesta original enviada por el Ejecutivo, tras una ampliación de aproximadamente 13 mil 300 millones de pesos aprobada en la Cámara de Diputados, concentrada principalmente en educación y ciencia.

Sin embargo, al observar el gasto por persona, el panorama cambia. El presupuesto educativo por estudiante se estima en cerca de 8 mil 400 pesos anuales, un nivel que sigue siendo menor al registrado hace una década. Esto implica que el aumento global no compensa la pérdida acumulada en términos reales, especialmente frente al crecimiento de la matrícula y la inflación.

Además, el financiamiento destinado a ciencia, humanidades, tecnología e innovación también muestra una recuperación parcial, pero permanece por debajo de los niveles observados antes de los recortes de años recientes. La falta de recursos sostenidos limita la capacidad del país para fortalecer investigación, desarrollo y formación de talento especializado.

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De igual manera, especialistas en finanzas públicas han advertido que la eficiencia del gasto será clave. Incrementar recursos sin una estrategia clara de asignación y evaluación reduce el efecto positivo esperado en aulas, universidades y centros de investigación.

Los datos más recientes indican que, pese al aumento aprobado, el gasto educativo como proporción del PIB se mantiene lejos de estándares internacionales. En consecuencia, el presupuesto de 2026 representa un paso moderado, pero insuficiente, para revertir los desafíos estructurales del sistema educativo mexicano.

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