La ingeniería mexicana abrió una nueva puerta en la medicina regenerativa gracias al trabajo de Daniela Hernández, estudiante del Tecnológico de Monterrey campus Sonora Norte, quien participó en el desarrollo de una tecnología para acelerar la recuperación de heridas mediante un brazo robótico con biotinta durante una estancia de investigación en la Harvard Medical School.
La joven cursó un semestre académico en colaboración con el Brigham and Women’s Hospital de Boston, donde aplicó sus conocimientos en mecatrónica, robótica y programación para contribuir a un proyecto con potencial para transformar el tratamiento de pacientes con lesiones complejas, especialmente personas con diabetes.
Harvard apuesta por la regeneración de tejidos
Durante su estancia, Daniela Hernández trabajó con especialistas internacionales, entre ellos la doctora Su Ryon Shin, investigadora responsable del laboratorio donde se desarrolló el proyecto.
El equipo trabaja en un brazo robótico capaz de favorecer la regeneración de tejidos mediante la impresión de biotinta, un material compuesto por células vivas, biomateriales y factores de crecimiento. El sistema identifica automáticamente la herida, calcula la trayectoria más adecuada y aplica el material con precisión para estimular la recuperación de la piel.
Aunque la estancia de la estudiante concluyó, el proyecto continúa avanzando en Boston. Actualmente, los investigadores realizan pruebas con movimientos musculares de distinta complejidad antes de evaluar su futura implementación en hospitales.
Perseverancia que abrió las puertas de la investigación
Daniela relató que uno de los mayores desafíos ocurrió incluso antes de viajar a Estados Unidos. Su visa fue aprobada apenas tres días antes de la fecha prevista para partir, por lo que tuvo que conseguir en tiempo récord los recursos económicos necesarios.
El proyecto recibió respaldo de la Fundación Buenos Vecinos, Programas Internacionales, el Hospital San Diego de Alcalá y el Gobierno del Estado de Sonora, mediante la Beca Sonora Internacional, instituciones que apoyaron gastos de colegiatura, transporte, hospedaje y manutención.
Durante su estancia también enfrentó el reto de aprender desde cero un nuevo lenguaje de programación utilizado en los laboratorios de Harvard. Además, logró cursar una asignatura de la Maestría en Estructuras Mecánicas del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ampliando aún más su formación.
Tras regresar a México, Daniela realiza prácticas profesionales en GSE Biomedical, en Hermosillo, y asegura que su objetivo es contribuir a que este tipo de desarrollos tecnológicos lleguen algún día a hospitales mexicanos.