La muerte de la escritora y cineasta Marjane Satrapi reabrió una pregunta que durante años ha generado debate tanto en la medicina como en la vida cotidiana. ¿Es posible morir de tristeza? Aunque la idea suele asociarse con una visión romántica del sufrimiento, especialistas señalan que existe una explicación biológica detrás de este fenómeno.
De acuerdo con expertos en psiquiatría y cardiología, el duelo intenso y prolongado puede generar efectos físicos capaces de deteriorar la salud y aumentar el riesgo de enfermedades graves. No se trata de fallecer directamente por la tristeza, sino por las consecuencias que esta puede desencadenar en el organismo.
Juan Carlos Pascual Mateo, psiquiatra y miembro del comité ejecutivo de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, explica que los estados emocionales severos alteran sistemas hormonales relacionados con el estrés. El aumento prolongado de cortisol puede afectar el sistema inmunológico y volver al organismo más vulnerable frente a distintas enfermedades.
Cuando el duelo deja de ser un proceso adaptativo
La pérdida de un ser querido suele provocar tristeza, abatimiento y cambios emocionales que forman parte de un proceso normal. Sin embargo, cuando el dolor permanece durante largos periodos e impide recuperar la funcionalidad cotidiana, puede aparecer lo que los especialistas denominan trastorno por duelo prolongado.
Guillermo Lahera, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá, sostiene que este trastorno comparte características con la depresión mayor y el estrés postraumático. Además, diversos estudios han encontrado una relación entre estos cuadros y un mayor riesgo de mortalidad por causas físicas.
Investigaciones realizadas en Dinamarca con más de 1,700 personas revelaron que quienes experimentaban síntomas más severos de duelo acudían con mayor frecuencia a servicios médicos, consumían más medicamentos psiquiátricos y presentaban un riesgo significativamente superior de fallecimiento durante la década posterior a la pérdida.
El síndrome del corazón roto también existe
Uno de los efectos físicos más estudiados es el llamado síndrome del corazón roto o síndrome de Tako-Tsubo. Esta afección cardíaca puede aparecer tras eventos emocionalmente devastadores y presenta síntomas similares a los de un infarto.
Según la Fundación Española del Corazón, esta condición afecta principalmente a mujeres posmenopáusicas y suele desencadenarse por situaciones de estrés extremo, como la muerte inesperada de una persona cercana.
Los especialistas coinciden en que la mayoría de los procesos de duelo evolucionan de forma saludable. No obstante, destacan la importancia del acompañamiento emocional y social para prevenir complicaciones que puedan afectar tanto la salud mental como la física.