Sesgo de género impacta el aprendizaje de matemáticas en infancia

Sesgo de género impacta el aprendizaje de matemáticas en infancia

Las matemáticas no solo se aprenden con números. También se construyen a partir de percepciones sociales que influyen en cómo niños y niñas interpretan la información. Una investigación reciente en Estados Unidos advierte que el sesgo de género puede modificar la manera en que menores procesan contenidos matemáticos desde edades tempranas.

Un estudio desarrollado por investigadores de Rutgers University en Nueva Jersey analizó a niños de entre 5 y 7 años. Los resultados muestran que muchos menores tienden a confiar más en información matemática proporcionada por hombres, incluso cuando esa información es incorrecta, que en respuestas correctas ofrecidas por mujeres.

Sesgo de género y aprendizaje matemático temprano

La investigación se centró en la estimación numérica, una habilidad fundamental que suele desarrollarse alrededor de los cinco años. Esta competencia se relaciona con el rendimiento posterior en matemáticas durante la educación básica.

Los hallazgos revelan que los estereotipos que asocian a los hombres con mayor habilidad matemática pueden influir directamente en la toma de decisiones infantiles. Además, este efecto no se limita a opiniones, sino que impacta la interpretación concreta de respuestas correctas e incorrectas.

Asimismo, el estudio indica que cuando se enseña explícitamente a los niños que ciertas respuestas pueden ser intencionalmente erróneas, algunos logran cuestionar la información recibida. Este dato sugiere que la intervención pedagógica temprana puede reducir la influencia del sesgo de género.

Educación matemática y equidad en el aula

El contexto resulta especialmente relevante en Estados Unidos, donde la mayoría del personal docente en educación primaria está conformado por mujeres. Del mismo modo, el estudio abre un debate sobre cómo los mensajes culturales influyen en la construcción de confianza académica.

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La evidencia acumulada muestra que las brechas de género en áreas STEM persisten en etapas posteriores. En 2024, las mujeres representaron menos del 30 por ciento de la fuerza laboral en ocupaciones vinculadas a ciencia y tecnología en Estados Unidos, lo que subraya la importancia de intervenir desde la infancia.

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