Llegar a la universidad sigue siendo un privilegio en México. Aunque la educación básica se ha expandido en las últimas décadas, hoy casi la mitad de la población no ha logrado superar ese nivel. Esta situación plantea un desafío estructural que limita el desarrollo social, la empleabilidad y el acceso a mejores condiciones de vida.
Cifras oficiales de enero de 2026 indican que el 49% de los mexicanos mayores de 15 años solo cuenta con primaria o secundaria. Mientras tanto, solo 2 de cada 10 han completado una licenciatura o un grado equivalente. Esta brecha educativa se manifiesta con mayor fuerza en las zonas rurales y en las regiones con menores ingresos, donde el abandono escolar y la falta de oportunidades continúan afectando a generaciones enteras.
Educación básica y rezago educativo estructural
La educación básica en México representa un punto de partida, pero para millones de personas se convierte también en el punto final. Si bien se han logrado avances importantes en cobertura, el acceso a la educación media superior y superior aún enfrenta obstáculos como desigualdad territorial, limitaciones económicas y carencias en infraestructura.
En respuesta, las políticas educativas recientes han enfocado esfuerzos en la equidad: becas universales, expansión de universidades públicas y programas como la Nueva Escuela Mexicana buscan contener el abandono y promover trayectorias completas. Sin embargo, estos avances aún no logran revertir por completo la tendencia histórica.
Aun con los retos persistentes, el crecimiento de la matrícula en bachillerato con un promedio anual de 2.8% en los últimos cinco años, según la SEP ofrece una señal de esperanza. Si se mantiene la inversión educativa, el país puede transformar este rezago en oportunidad.
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