En México, miles de mujeres enfrentan cambios hormonales antes de llegar a la menopausia, pero pocos saben nombrar este periodo: perimenopausia. Aunque es parte natural del envejecimiento reproductivo, aún persisten mitos y desinformación que dificultan un acompañamiento adecuado desde la familia, el entorno laboral e incluso los sistemas de salud.
La perimenopausia puede iniciar entre los 40 y los 45 años, aunque en algunas mujeres comienza antes. Este proceso dura entre cuatro y diez años, y se caracteriza por alteraciones en la producción de estrógeno, lo que afecta el ciclo menstrual y la estabilidad emocional. Los síntomas varían ampliamente, pero entre los más frecuentes están los bochornos, sudoraciones nocturnas, fatiga, dificultad para concentrarse, cambios de humor, ansiedad y alteraciones en el sueño.
Síntomas de la perimenopausia que requieren atención
Algunos signos se confunden con estrés o depresión. La clave está en observar cambios persistentes que coinciden con ciclos menstruales irregulares o sangrados más intensos. Además, puede presentarse resequedad vaginal, pérdida de masa ósea y disminución de la libido, lo que impacta la calidad de vida si no se reconoce y atiende a tiempo.
Reconocer esta etapa como parte del ciclo vital femenino permite avanzar hacia una visión educativa y comprensiva del cuerpo. Si bien no todas las mujeres requieren tratamiento médico, el acompañamiento psicológico y los ajustes en el estilo de vida como alimentación balanceada, ejercicio y descanso pueden marcar una diferencia. El diálogo informado en espacios escolares, laborales y familiares también contribuye a romper estigmas.