Los tatuajes humanos no solo son marcas sobre la piel. También son rastros vivos de identidad, espiritualidad y memoria colectiva. En Italia, investigadores de la Universidad de Bolonia han dado nueva vida a fragmentos de piel humana tatuada del siglo XIX, conservados en la colección «Luigi Cattaneo», un archivo poco conocido que ha comenzado a revelar un valioso testimonio de prácticas devocionales del pasado.
Las piezas analizadas provienen de cuerpos tatuados con motivos religiosos, especialmente vinculados al culto mariano en el santuario de Loreto. Muchos de estos símbolos, como Sagrados Corazones o custodias, fueron trazados en brazos y muñecas de peregrinos humildes. Se trataba de exvotos corporales que representaban actos de fe extrema. Según el equipo de investigación, algunos tatuajes podrían datar incluso del siglo XVII, mucho antes de lo que se creía posible.
Tatuajes humanos como huellas de historia y ciencia
Gracias a tecnologías como la espectroscopia infrarroja y la espectrofotometría XRF, el equipo interdisciplinario logró identificar pigmentos tradicionales usados en los tatuajes, como carbón vegetal y cinabrio. También hallaron residuos de cal y zinc, aplicados posiblemente como conservantes en prácticas museográficas del siglo XX. Estos análisis permitieron desarrollar nuevos protocolos de conservación y restauración para piezas biológicas extremadamente frágiles.
Este tipo de investigación reconfigura el lugar que ocupa el tatuaje en la historia social europea, al situarlo en contextos de fe, marginación y pertenencia. Además, demuestra cómo los avances científicos pueden dialogar con la historia viva de los pueblos.
La colección fue incorporada oficialmente a un plan de conservación patrimonial regional, reconociendo su valor tanto histórico como científico.