Argentina se suma a la histórica misión Artemis II de la NASA con un desarrollo científico nacional: el microsatélite Atenea. La gestión de Javier Milei anunció oficialmente la participación en el programa este 12 de enero, destacando la cooperación internacional como “hito tecnológico” en un momento de recortes al sistema científico.
Artemis II será el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde el cierre del programa Apolo en 1972. Su lanzamiento está previsto para el 6 de febrero. La nave no aterrizará en esta etapa, sino que orbitará el satélite natural, recorriendo su cara oculta y alcanzando 72.000 kilómetros desde la Tierra, la mayor distancia jamás alcanzada por una misión tripulada.
Durante el trayecto, se desplegará el microsatélite argentino Atenea, diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y construido junto a la empresa estatal VENG S.A., en colaboración con instituciones clave del sistema científico nacional como el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y las universidades nacionales de La Plata, San Martín y Buenos Aires.
Microsatélite y recortes: una tensión en paralelo
Atenea validará tecnologías críticas para futuras misiones, medirá radiación en órbitas profundas y probará componentes y sistemas de comunicación de largo alcance. Estos aportes fortalecerán la misión de la NASA y posicionan a la Argentina como actor técnico confiable en el plano aeroespacial.
No obstante, la participación se anuncia en un contexto marcado por la reconfiguración de prioridades. El Ejecutivo defiende su apuesta tecnológica como muestra de eficiencia estatal, mientras reduce estructuras vinculadas a ciencia, educación y desarrollo. Esta tensión subraya la complejidad del momento: un país que sigue generando innovación, incluso bajo presión.
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