Cada vez más personas en México están integrando el kéfir a su alimentación diaria, impulsadas por sus potenciales efectos en el sistema digestivo e inmunológico. Este alimento fermentado, de origen ancestral, se elabora a partir de leche o agua fermentada con cultivos de bacterias y levaduras beneficiosas. Lejos de tratarse de una moda, su consumo regular está respaldado por diversos estudios científicos que han documentado mejoras tangibles en la salud general.
Uno de los principales efectos del kéfir diario es la regulación del tránsito intestinal. Gracias a su alta concentración de probióticos, fortalece la microbiota y reduce molestias como el estreñimiento, la inflamación abdominal o la sensación de pesadez. En paralelo, su perfil nutricional lo convierte en un aliado para el sistema inmunológico, pues además de bacterias saludables, aporta vitaminas del grupo B, calcio y proteínas.
Efectos del kéfir en la salud intestinal e inmunológica
Además de favorecer la digestión, estudios recientes han mostrado que el kéfir ayuda a reducir la permeabilidad intestinal, un factor clave en el desarrollo de alergias e intolerancias alimentarias. En personas con enfermedades inflamatorias crónicas, el consumo continuado ha demostrado reducir marcadores de inflamación. Por su parte, investigadores de la Universidad de Guadalajara señalan que incluir kéfir en la dieta diaria podría tener un efecto positivo en la prevención de infecciones respiratorias, especialmente durante la temporada invernal.
En cuanto al equilibrio emocional, se ha explorado la relación entre microbiota y salud mental. Aunque aún se investiga más a fondo, existen indicios de que el kéfir puede mejorar estados de ánimo gracias a su acción en el eje intestino-cerebro.
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