Adoptar el ejercicio como propósito de año nuevo es mucho más que un acto de disciplina. En México, donde las cifras de inactividad física preocupan tanto como las de enfermedades crónicas, moverse con constancia es una decisión transformadora que toca todos los aspectos de la vida: cuerpo, mente y entorno social.
En el país, solo 42% de la población mayor de 18 años realiza alguna actividad física en su tiempo libre, según datos del Inegi. Frente a este panorama, la práctica regular de ejercicio se presenta como una oportunidad para asumir el autocuidado como herramienta de plenitud, no solo como una meta estética ni como medida correctiva. La clave está en integrar el movimiento a la rutina diaria con metas reales, personales y sostenibles.
Propósito de año nuevo con impacto integral
Convertir el ejercicio en un hábito requiere tiempo, pero los beneficios llegan desde los primeros días. Estudios recientes de la Universidad Nacional Autónoma de México demuestran que la actividad física regular mejora el estado de ánimo, la concentración y la autoestima, factores directamente vinculados con el desempeño académico y profesional. Además, reduce el estrés y previene padecimientos como la diabetes tipo 2 y la hipertensión, dos de las principales causas de muerte en el país.
Del mismo modo, comprometerse con este propósito puede fortalecer vínculos familiares o comunitarios si se realiza en espacios compartidos, como parques, centros deportivos o caminatas vecinales.
Para cerrar el año con un plan realista, expertos en salud recomiendan comenzar con 30 minutos diarios, cinco días a la semana. Elegir una actividad disfrutable y monitorear el avance sin obsesión son pasos clave para mantener la motivación.
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