En las aulas mexicanas, los dispositivos móviles se han convertido en una presencia constante. Aunque su uso puede parecer inocuo, su impacto en el proceso de enseñanza-aprendizaje ha generado una creciente preocupación entre docentes, padres de familia y legisladores. Por ello, el Senado de la República ha comenzado a analizar una propuesta que busca prohibir el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos personales en las escuelas de educación básica en todo el país.
La iniciativa, plantea una reforma al artículo 75 de la Ley General de Educación. El objetivo es claro: preservar la concentración del alumnado, reducir distracciones en clase y fortalecer los entornos educativos libres de elementos ajenos a la enseñanza.
Celulares en escuelas: una barrera invisible para aprender
De acuerdo con la propuesta, los dispositivos móviles han provocado una disminución notable en la calidad de la interacción pedagógica. Además de facilitar el acceso a contenidos inadecuados, también fomentan la distracción, el aislamiento y el acoso escolar digital. Al establecer esta prohibición, se pretende devolver el protagonismo a la interacción directa entre estudiantes y docentes, uno de los pilares fundamentales del aprendizaje.
La medida contempla excepciones únicamente para casos pedagógicos específicos, previa autorización institucional. Este enfoque no pretende negar los beneficios de la tecnología, sino regular su uso en beneficio del desarrollo cognitivo y emocional del alumnado en edad escolar.
Un informe reciente de la UNESCO revela que más del 75% de los países ya regulan el uso de dispositivos móviles en entornos escolares. En consecuencia, la propuesta mexicana no solo responde a una necesidad interna, sino que se alinea con una tendencia educativa internacional orientada al bienestar y la concentración de los estudiantes.