La detección temprana del autismo permite identificar necesidades educativas y reconocer altas capacidades en algunos estudiantes.
Diagnosticar el autismo temprano mejora el apoyo escolar

Diagnosticar el autismo temprano mejora el apoyo escolar

Identificar el autismo desde los primeros años de vida puede marcar una diferencia importante en el desarrollo, la educación y el bienestar emocional. Reconocer sus características permite ofrecer apoyos adecuados, comprender las necesidades individuales y descubrir capacidades que, en algunos casos, incluyen habilidades académicas sobresalientes.

Una investigación publicada en BMJ Mental Health, que analizó registros de más de 33 millones de personas en Reino Unido y Suecia, reveló un aumento considerable de diagnósticos en adolescentes y adultos. El hallazgo plantea una pregunta importante: ¿cuántas personas atravesaron su etapa escolar sin comprender por qué aprendían o se relacionaban de manera diferente?

¿Por qué es importante detectar el autismo a tiempo?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que es posible identificar señales desde los 18 meses y obtener diagnósticos confiables alrededor de los dos años mediante una evaluación especializada.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda realizar pruebas de detección específicas a los 18 y 24 meses. Estas evaluaciones permiten reconocer necesidades de apoyo antes de que aparezcan mayores dificultades de comunicación, aprendizaje o adaptación escolar.

Entre las señales que pueden justificar una evaluación están las diferencias en la comunicación social, los intereses muy intensos, las conductas repetitivas y la sensibilidad a sonidos o cambios de rutina. Ninguna característica aislada confirma un diagnóstico.

La identificación temprana no elimina la condición, pero facilita intervenciones individualizadas y puede mejorar la calidad de vida.

 

¿Una persona autista puede ser superdotada?

Sí. Algunas personas dentro del espectro presentan altas capacidades intelectuales o talentos académicos destacados, aunque esto no ocurre en todos los casos.

Investigadores de la Universidad de Connecticut estudian a estudiantes con esta combinación, conocida como doble excepcionalidad. Sus investigaciones destacan la importancia de desarrollar los talentos sin ignorar las necesidades sociales, emocionales o educativas.

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos también reconoce que algunas personas autistas destacan por su memoria, aprendizaje visual o habilidades en matemáticas, ciencias, música y arte.

Sin embargo, obtener buenas calificaciones no significa necesariamente que un estudiante carezca de dificultades. Puede sobresalir en una materia y necesitar apoyo para organizar actividades, comunicarse o manejar determinados estímulos.

El estudio de BMJ Mental Health también encontró que los nuevos diagnósticos entre adultos en Reino Unido aumentaron de 6 a 64 por cada 100,000 habitantes entre 2010 y 2023. Los investigadores todavía analizan cuánto responde este crecimiento a una mejor identificación y cuánto a cambios en los criterios diagnósticos.

Reconocer el autismo oportunamente permite atender las dificultades sin pasar por alto las fortalezas. Para las familias y las escuelas, comprender esta diversidad resulta fundamental para ofrecer oportunidades educativas acordes con cada persona.

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