Investigación sobre ultraprocesados, calidad nutricional y su relación con el riesgo de cáncer colorrectal
No todos los ultraprocesados tienen los mismos riesgos

No todos los ultraprocesados tienen los mismos riesgos

No todos los productos que pasan por un procesamiento industrial tienen las mismas consecuencias para la salud. Una nueva investigación cuestiona la idea de que deban considerarse perjudiciales por igual y señala que su composición nutricional puede ser más importante que el proceso utilizado para elaborarlos.

El estudio, publicado en la revista científica PLOS Medicine, analizó los hábitos alimentarios de más de 400,000 estadounidenses y encontró diferencias importantes entre distintos tipos de ultraprocesados. Mientras el consumo de carnes procesadas se relacionó con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, algunos productos elaborados con cereales integrales y lácteos mostraron asociaciones con un riesgo menor.

Investigadores encuentran diferencias entre ultraprocesados

Los científicos utilizaron información de una amplia cohorte estadounidense para estudiar la relación entre alimentación y cáncer colorrectal. Aunque investigaciones anteriores habían vinculado el consumo elevado de productos industriales con distintas enfermedades, este análisis permitió examinar categorías específicas en lugar de evaluar todos los alimentos bajo una misma clasificación.

Erikka Loftfield, autora del estudio, explicó que el sistema NOVA clasifica los alimentos según su grado de procesamiento, pero no necesariamente refleja su calidad nutricional. Por ello, productos con cantidades diferentes de fibra, calcio, grasas o azúcares pueden compartir una categoría, aunque sus características y posibles efectos sobre el organismo sean distintos.

La investigadora también destacó una limitación fundamental: el trabajo es observacional y no permite establecer relaciones de causa y efecto. De hecho, el consumo total de alimentos de esta categoría no mostró una asociación con el riesgo de cáncer colorrectal, mientras que una alimentación de baja calidad nutricional sí se relacionó con un riesgo mayor.

La calidad de la dieta importa más que una etiqueta

Álex Blasco, dietista nutricionista del Hospital Sant Pau de Barcelona, considera que evaluar un alimento únicamente por su procesamiento puede conducir a conclusiones equivocadas. Para comprender sus posibles efectos también resulta necesario considerar la frecuencia de consumo, las cantidades, su composición y los productos que sustituye dentro de la alimentación habitual.

Esta interpretación coincide con otras investigaciones. Una revisión científica publicada en enero de 2026 relacionó las carnes procesadas, las bebidas edulcoradas y algunos productos para untar con un mayor riesgo de diabetes. En cambio, encontró asociaciones favorables para determinadas categorías de cereales y alternativas vegetales a la carne.

Sin embargo, los especialistas advierten que estos resultados no significan que cualquier producto industrial sea saludable. Tampoco justifican recomendar helados u otros alimentos de bajo valor nutricional como estrategia para prevenir enfermedades. La evidencia continúa respaldando una alimentación basada principalmente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, además de limitar las carnes procesadas y las bebidas azucaradas.

Los investigadores también reconocen que todavía existen preguntas sobre el papel de los aditivos, los contaminantes y la densidad energética en los riesgos asociados con estos productos.

En conjunto, los hallazgos sugieren que las recomendaciones nutricionales necesitan distinguir entre los distintos tipos de ultraprocesados, sin ignorar la importancia del patrón alimentario completo. La investigación aporta nuevos elementos al debate, aunque sus limitaciones impiden generalizar los resultados a todas las poblaciones.

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